La estabilidad energética global depende hoy de una franja marítima de apenas tres kilómetros de ancho
De acuerdo informo el medio El Comodorense, el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, tras los ataques de EE. UU. e Israel, ha puesto en jaque el tránsito de 20 millones de barriles diarios de crudo y el 83% del Gas Natural Licuado (GNL) que Qatar exporta al mundo.
Para la Argentina, este escenario presenta una «doble cara»: una oportunidad histórica para las exportaciones de Vaca Muerta y una amenaza directa al bolsillo de los consumidores por la presión inflacionaria en los surtidores.
El escenario global: El barril a USD 100
Especialistas como Emilio Apud y Daniel Montamat coinciden en que la incertidumbre y el aumento en los costos de seguros marítimos (la «prima de riesgo») ya están operando sobre los precios. Si el bloqueo físico se prolonga, el barril de Brent quebrará cómodamente la barrera de los tres dígitos.
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El cuello de botella: Sin el paso por Ormuz, los buques petroleros deberían desviar su ruta rodeando el continente africano hacia el Canal de Suez, sumando dos semanas de viaje y costos logísticos altísimos.
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Sobreoferta vs. Geopolítica: Aunque el mercado mundial tiene una sobreoferta de 3 millones de barriles, la geopolítica hoy tiene preeminencia sobre los fundamentos de oferta y demanda.
El impacto en Argentina: La «cara positiva»
Paradójicamente, la crisis en el Golfo Pérsico beneficia la balanza comercial energética del país, que en enero alcanzó un récord de producción de 882.200 barriles diarios.
- Mejores precios de exportación: El crudo de la cuenca neuquina, que se vendía con descuento, ahora captará el precio pleno del Brent al alza.
- Aceleración de Vaca Muerta: Un precio internacional alto mejora la rentabilidad y el flujo de caja de las petroleras, lo que podría atraer inversiones masivas hacia Argentina al ser vista como un «refugio de producción seguro» lejos del conflicto bélico.
El riesgo interno: Combustibles e Inflación
Sin embargo, el beneficio exportador tiene una contraparte crítica en el mercado interno. En una economía con alta inflación, cualquier salto en el precio del petróleo presiona los costos de toda la cadena.
Emilio Apud advierte que el petróleo representa aproximadamente el 40% del precio final del combustible. Por lo tanto, un barril más caro encarece inevitablemente el transporte de cargas y pasajeros, generando un efecto cascada sobre los precios de los productos básicos.
Por su parte, Daniel Montamat señala que, aunque el Gobierno intente amortiguar la suba mediante el manejo de impuestos a los combustibles, la presión sobre el índice de precios al consumidor (IPC) será ineludible si el conflicto escala a nivel regional.
Análisis de Precios
Hasta febrero de 2026, el barril de referencia Brent cotizaba entre USD 73 y USD 77, mientras que el crudo de Vaca Muerta lo hacía levemente por debajo (entre USD 69 y USD 71). Con el conflicto actual, las proyecciones sitúan al Brent entre los USD 95 y USD 110.
Esto significa que Argentina deja de vender su petróleo con los descuentos habituales (que eran del 3% al 4%) y pasa a cobrar el valor pleno de mercado. Sin embargo, por cada USD 10 que sube el barril, el impacto técnico potencial en el surtidor local es de aproximadamente un 4% de aumento.




