Seguridad en Argentina: Milei destacó una baja del 20% en los robos.
Durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias 2026, el presidente Javier Milei puso especial énfasis en las estadísticas de seguridad pública. El mandatario nacional aseguró que su gestión ha logrado torcer la tendencia delictiva, afirmando de manera contundente: “Tan solo en 2025 logramos reducir un 20% los robos”. Esta declaración, respaldada por informes técnicos recientes, se convirtió en uno de los pilares de su balance de gestión en materia de orden público.
El análisis de las estadísticas del Ministerio de Seguridad
La afirmación presidencial encuentra sustento en el monitoreo de las tasas delictivas por densidad poblacional. Según Chequeando, de acuerdo con los datos preliminares del Ministerio de Seguridad, la tasa de robos bajó de 986,15 en 2023 a 798 cada 100 mil habitantes en 2025. Esto representa una caída del 19%, cifra que coincide con lo expuesto por el Jefe de Estado ante la Asamblea Legislativa.
El desglose de los datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) permite observar la evolución del fenómeno. La categoría analizada incluye tanto robos simples como aquellos agravados por lesiones o muertes. Si bien en 2023 se registraron 460.086 hechos y en 2024 la cifra ascendió levemente a 466.368 (un aumento del 1,4%), la proyección y tasa cerrada de 2025 confirma el descenso que el Gobierno celebra como un éxito de su política de seguridad.
La problemática del subregistro y la «cifra negra» del delito
Pese al optimismo oficial, los especialistas advierten sobre las limitaciones de las estadísticas criminales. Un punto crítico es que en la mayoría de los delitos existe un gran subregistro en las estadísticas oficiales, salvo en el caso de los homicidios dolosos, que metodológicamente son las cifras más confiables del sistema.
Este fenómeno, conocido técnicamente como «cifra negra», se refiere a la proporción de delitos que no son denunciados ante las autoridades competentes. Los motivos para no reportar los hechos son variados: desde restarle importancia al suceso hasta la desconfianza en las instituciones o las dificultades para acceder al sistema de justicia. Por tanto, mientras el Gobierno ratifica la caída en la tasa de denuncias, el desafío persiste en visibilizar aquellos delitos que hoy quedan fuera del radar institucional.




