Alivio en la estación de servicio. El Gobierno nacional dispuso postergar hasta el 1 de julio de 2026la aplicación de los incrementos remanentes en los impuestos que gravan la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, mediante el Decreto 405/2026.
La medida modifica el Decreto 617/2025 y extiende el diferimiento de los aumentos derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025, además de las vinculadas al primer trimestre de 2026. En otras palabras: los combustibles no subirán por impuestos durante todo junio.
El objetivo, según el decreto publicado en el Boletín Oficial, es «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible». El bolsillo de los automovilistas lo agradece.
Los impuestos a los combustibles se actualizan por inflación, pero el Gobierno los frena
Los montos de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono se actualizan periódicamente sobre la base de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC. Eso significa que, en teoría, cada trimestre los impuestos deberían subir al mismo ritmo que la inflación.
Pero el Gobierno decidió pisar el acelerador fiscal y frenar esas subas. El decreto establece que el incremento total remanente de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026 surtirá efectos recién desde el 1 de julio de 2026 inclusive. Es decir, se acumularon tres años de ajustes impositivos que se aplicarán de golpe en julio, a menos que el Gobierno vuelva a postergarlos.
Un respiro para junio: la nafta no subirá por impuestos durante todo el mes
La medida sustituye en el Decreto 617/2025 la referencia temporal que regía entre el 1 y el 31 de mayo de 2026 por el período comprendido entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2026. Eso significa que el congelamiento de los impuestos, que originalmente vencía el 31 de mayo, se extendió hasta el 30 de junio.
La disposición entrará en vigencia a partir del 1 de junio de 2026 y mantiene diferidos durante junio los incrementos previstos para los combustibles alcanzados por la medida. En la práctica, los automovilistas seguirán pagando los mismos impuestos que venían pagando, sin el agravante de las actualizaciones trimestrales. Los dueños de estaciones de servicio, por su parte, festejan porque la demanda no se resentirá con un aumento brusco.
El objetivo oficial: estimular la economía sin romper el sendero fiscal
El Gobierno justificó la medida con una frase que condensa su estrategia: «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible». En otras palabras: no quieren que un aumento de impuestos a los combustibles frene la incipiente recuperación del consumo, pero tampoco quieren renunciar a recaudar lo que les corresponde por ley.
El problema es que los impuestos congelados son un ingreso que el Estado deja de percibir. Ese dinero, en algún momento, habrá que recuperarlo o compensarlo con ajustes en otras áreas. Por ahora, el Gobierno eligió cuidar el bolsillo de los conductores y transportistas. La bomba de tiempo fiscal quedó para julio. A menos que, otra vez, la posterguen.
El Gobierno postergó al 1 de julio la aplicación plena de impuestos a los combustibles (nafta y gasoil). El congelamiento se extiende durante todo junio para estimular el crecimiento económico. Alivio temporal en el bolsillo.
