La escalada bélica en Medio Oriente encendió todas las alarmas. El petróleo Brent trepó por encima de los US$91,5 este viernes, con una suba superior al 5% en una sola rueda. Mientras el conflicto no da tregua, el fantasma del aumento en los surtidores vuelve a asustar a los argentinos. El CEO de YPF ya advirtió: si sigue arriba de US$80, el traslado a precios será inevitable.
El barril de petróleo Brent rompió este viernes una barrera que parecía lejana y se instaló en terreno peligroso. Cotiza a US$91,5 al promediar la rueda, lo que implica un alza superior al 5% , según Noticias Argentinas. La causa, una vez más, es la escalada bélica en Medio Oriente, que no da señales de encontrar una pronta resolución y pone en vilo el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz.
La noticia es un balde de agua fría para la economía argentina, que mira con ojos bien abiertos lo que pasa en los mercados internacionales. Por un lado, la suba mejora las perspectivas de las exportaciones argentinas: cada US$10 de aumento implica un ingreso adicional de US$1.300 millones. Pero por el otro, los consumidores deberán prepararse para lo que viene en los surtidores.
La advertencia de YPF: «Si el Brent sigue arriba de US$80, el traslado es inevitable»
El CEO de YPF, Horacio Marín, fue el encargado de ponerle números a la preocupación. En declaraciones recientes, advirtió que si el Brent se mantiene por encima de los US$80 , será inevitable un traslado a precios en el mercado interno, aunque de forma gradual. Con el barril ya arriba de los US$90, la pregunta no es si va a aumentar, sino cuándo y cuánto.
El impacto no se sentirá solo en la nafta. El encarecimiento de los productos energéticos obligará al país a un mayor gasto en la compra de GNL que deberá realizar este invierno. Aunque las necesidades energéticas cayeron y ya hay proyectos de exportación en marcha, la infraestructura necesaria para trasladar el fluido aún no está construida. Una bomba de tiempo.
La balanza energética aguanta, pero el bolsillo de la gente, no tanto
El economista Enrique Szewach estimó que el gasto adicional por la suba del crudo rondará los US$500 millones , un número que, en principio, no pondría en riesgo el superávit de la balanza energética. El cálculo es simple: más dólares por exportaciones, más ingresos al Banco Central.
Pero el problema es que esos dólares no llegan al bolsillo de la gente. Los perjudicados directos serán los consumidores, que verán cómo el costo de llenar el tanque se vuelve cada vez más pesado. En un país donde el salario no le gana a la inflación, cualquier suba en los combustibles es un golpe directo a la canasta familiar.
El dilema argentino: ganar en dólares, perder en el bolsillo
La suba del Brent expone una vez más la contradicción estructural de la economía argentina. Por un lado, el país se beneficia como exportador de energía: cada dólar que sube el crudo es un dólar que entra a las reservas. Pero por el otro, el mercado interno, cautivo de un precio que se fija en dólares pero se cobra en pesos, sufre las consecuencias.
Mientras el conflicto en Medio Oriente no se resuelva, el petróleo seguirá siendo una variable volátil y peligrosa. Para YPF, la decisión de trasladar o no el aumento a los surtidores es un equilibrio imposible entre sostener la rentabilidad y no incendiar la calle. Para los argentinos, la única certeza es que llenar el tanque será, una vez más, un lujo.




