Como Gago y Almirón antes que él, Claudio Úbeda intentó arrancar la temporada con extremos, pero la realidad del plantel lo obligó a cambiar. Tras siete partidos, el Sifón cedió y puso al paraguayo y a la Bestia juntos en el once. Y funcionó: ante Lanús, el doble nueve fue clave en la mejor victoria del año. La historia se repite: en Boca, los delanteros terminan torciendo la muñeca de los técnicos.
Claudio Úbeda había decidido arrancar la temporada 2026, su primera como entrenador principal de Boca, con un esquema diferente al del año pasado: atacar con dos extremos y un centrodelantero. Por eso la dirigencia del Xeneize insistió por nombres como Marino Hinestroza, Kevin Serna y Edwuin Cetré, pero ninguno llegó. Sin embargo, el cambio que intentó realizar el técnico no duró más de siete partidos (seis del Apertura y uno de la Copa Argentina) y se impuso el doble nueve, una constante en los últimos años.
Ante Gimnasia de Mendoza, el Sifón ya había desistido de los extremos y aunque Lucas Jansoncompartió cancha con Adam Bareiro y Miguel Merentiel, el ex-Vélez no se movió como delantero, sino como un falso volante por la izquierda, decisión que volvió a repetirse ante Lanús, en el mejor partido del conjunto azul y oro en el año. Ese día la diferencia fue que Tomás Aranda, mediocampista natural, se metió en el once por Janson. Según TyC.
De Gago a Almirón: la historia que se repite en Brandsen 805
El Sifón no fue el único que tuvo que cambiar su idea inicial. Los últimos entrenadores de Boca se han visto condicionados por esta misma situación recientemente. El caso más cercano es el de Fernando Gago, quien en sus etapas en Aldosivi y Racing se había destacado por un esquema claro: 4-3-3. En su llegada al Xeneize, intentó implementar lo mismo, aunque la presencia de Edinson Cavani y el buen nivel de Miguel Merentiel lo obligó a utilizar el doble nueve, incluso cuando el Matador estuvo ausente, ya que fue reemplazado por Milton Giménez.
A la lista de Úbeda y Pintita hay que sumar a Jorge Almirón, que históricamente había elegido usar extremos en sus equipos, pero en Boca terminó juntando a Cavani junto a Merentiel. Aquel año, los uruguayos mostraron un gran nivel y fueron claves para que Boca llegara a la final de la Libertadores.
La dupla que funciona: Bareiro y Merentiel, una sociedad que rinde
Después de malos rendimientos, la lesión del Changuito Zeballos y no encontrar un extremo por el sector derecho (incluso probó al juvenil Gonzalo Gelini), Úbeda cedió y terminó por darles la titularidad al paraguayo y a la Bestia, que se han complementado muy bien en el último duelo del Xeneize. «Es una alternativa válida que nos está dando resultados. Miguel está encontrando esa sociedad que lo hace llegar y finalizar, como lo está haciendo», analizó el DT tras la victoria en La Fortaleza por 3-0.
El futuro: ¿qué pasará cuando vuelva Zeballos?
Los nombres de los protagonistas del plantel terminaron de torcer la muñeca del técnico en los últimos años y este 2026 no parece ser la excepción. Para los lugares que hoy le pertenecen a Bareiro y Merentiel, Úbeda cuenta con opciones como Ángel Romero y el juvenil Iker Zufiaurre, a la espera de que Cavani y Giménez se recuperen.
Queda la incógnita en saber qué ocurrirá cuando reaparezca el Changuito Zeballos, hoy lesionado. ¿Lo usará como segundo delantero o volverá a tener su lugar como volante por la izquierda, donde la rompió el año pasado? La maldición del doble nueve, por ahora, sigue vigente.




