El Gobierno ordenó a sus ministros un recorte adicional del 20% en gasto de capital para sostener el superávit fiscal ante la caída de la recaudación en 2026.
En una medida destinada a blindar el equilibrio de las cuentas públicas, el Gobierno Nacional ha instruido a todos los ministerios a profundizar la reducción del gasto. Este lunes 13 de abril de 2026, se confirmó que la administración central busca compensar ocho meses consecutivos de caída en la recaudación tributaria mediante una poda adicional en los presupuestos operativos y de inversión, ratificando que la política de austeridad sigue siendo la piedra angular de la gestión de Javier Milei.
Nuevos porcentajes de recorte en el gasto público
La orden impartida al gabinete nacional establece un esquema de ajuste segmentado que afecta tanto al funcionamiento diario como a las obras de infraestructura. Según fuentes oficiales, se aplicará una reducción adicional del 2% en el gasto corriente y un drástico 20% en el gasto de capital. Esta decisión se suma a la tendencia registrada hasta marzo, donde sectores como la obra pública, las transferencias a las provincias y los salarios estatales ya habían sufrido una baja del 3,3%.
Desde el Poder Ejecutivo fueron tajantes al describir la continuidad de esta estrategia: “La motosierra sigue”. El objetivo primordial es evitar cualquier desvío que ponga en riesgo el equilibrio fiscal, especialmente frente a la presión de proyectos legislativos que demandan mayor financiamiento, como las iniciativas de presupuesto universitario que se debaten actualmente.
El compromiso con el FMI y las metas del PBI
Este endurecimiento del ajuste también responde a los compromisos internacionales de la Argentina. Si bien el Presupuesto 2026 fijó un objetivo de superávit primario del 1,5% del PBI, el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) eleva esa vara al 2,2%. Los datos del primer bimestre muestran un camino alentador para el oficialismo, con un superávit primario acumulado del 0,4% y un financiero del 0,1%, cifras que el equipo económico busca proteger a toda costa.
Con la recaudación en descenso, la profundización del recorte se convierte en la única herramienta del Gobierno para garantizar la estabilidad macroeconómica. La administración nacional apuesta a que este control estricto de la caja permita cumplir con las metas anuales y sostener la confianza de los mercados en un contexto de alta sensibilidad financiera.




