Lo que comenzó como una noche de ilusión en la Bombonera terminó en una pesadilla para el mundo xeneize
Este miércoles, el departamento médico de Boca Juniors oficializó el diagnóstico que nadie quería escuchar: Agustín Marchesín sufrió la ruptura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, una lesión que lo marginará de las canchas por lo que resta de la temporada.
El fatídico momento en la Copa Libertadores
La jugada que paralizó los corazones en la Ribera ocurrió en los primeros minutos del duelo ante Barcelona de Ecuador. En una acción defensiva para desactivar un ataque rival, el arquero de 38 años intentó una respuesta rápida, pero su pierna derecha quedó peligrosamente trabada en el césped.
Aunque el guardameta intentó levantarse impulsado por la adrenalina del encuentro, el dolor punzante lo obligó a rendirse. Marchesín se desplomó en el área y, entre lágrimas, solicitó el cambio inmediato. La imagen de su salida en camilla, con el rostro cubierto por la frustración, presagiaba un desenlace médico complejo que finalmente se ratificó tras los estudios de alta complejidad.
Un vestuario golpeado y el desafío para Leandro Brey
La gravedad del cuadro quedó en evidencia no solo por el parte médico, sino por la cruda secuencia que se vivió dentro del campo. En un gesto de compañerismo, Leandro Paredes se acercó a consolar al arquero mientras era atendido; fue allí donde Marchesín soltó la frase que confirmó sus peores sospechas: “Me rompí la rodilla”. El impacto emocional alcanzó a referentes como Santiago Ascacíbar y Sebastián Blanco, quienes se mostraron visiblemente afectados.
Con esta baja sensible, el esquema de Claudio Úbeda sufre una pérdida de jerarquía y experiencia fundamental para las instancias decisivas de la Copa Libertadores. Ahora, todas las miradas y la responsabilidad de custodiar el arco más grande del país recaen sobre el juvenil Leandro Brey, quien deberá dar el salto definitivo ante la ausencia del exjugador de la Selección Argentina.




