En el mundo xeneize no hay espacio para la especulación
El cuerpo técnico liderado por Claudio Úbeda ha tomado una decisión drástica: poner en cancha a lo mejor que tiene disponible para recibir a Barcelona de Ecuador. A pesar de que el choque contra River Plate asoma en el horizonte inmediato, la prioridad absoluta es asegurar el rumbo en el plano internacional y consolidar una identidad que todavía busca su punto de equilibrio tras un empate desabrido en el torneo local.
La Bombonera, escenario de una prueba de carácter
Boca llega a este compromiso con el envión de haber ganado en su debut frente a Universidad Católica, pero sabe que un traspié en casa borraría rápidamente lo cosechado afuera. El planteo táctico no se negocia: Leandro Paredes será el eje central de la circulación, mientras que se espera un rol sumamente activo de los laterales para perforar la defensa rival. La intención es clara: dominar desde el primer minuto y no administrar energías.
La única duda que mantiene en vilo a los hinchas es la situación de Miguel Merentiel. El delantero uruguayo arrastra una molestia física y será evaluado hasta último momento. En caso de no estar en condiciones óptimas, Milton Giménez ocupará su lugar en el ataque, lo que le daría al equipo una referencia de área más estática pero con gran capacidad de finalización.
Un rival necesitado que no vendrá a especular
Por su parte, Barcelona SC llega a Buenos Aires con la soga al cuello tras caer en su presentación ante Cruzeiro. Esta urgencia de los ecuatorianos podría jugar a favor del espectáculo, ya que se espera que el equipo visitante no se repliegue excesivamente, buscando los puntos que perdió en Guayaquil. Boca deberá estar atento a las transiciones rápidas para no sufrir sorpresas en su propio arco.
Más allá de los tres puntos, este partido funcionará como un termómetro emocional. Un triunfo contundente no solo acomodaría al equipo en la cima del grupo, sino que le daría el respaldo anímico necesario para encarar el clásico del fin de semana con la confianza en lo más alto. En una semana donde se juega gran parte del semestre, Boca entiende que en la Copa Libertadores se forja el espíritu del campeón.




