Este 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, una fecha que busca visibilizar una realidad que afecta a miles de familias en nuestro país
Según estimaciones, en Argentina conviven con este trastorno neurodegenerativo alrededor de 100.000 personas, enfrentando un desafío que va mucho más allá de los síntomas motores y que requiere de una mirada médica y social profundamente humana.
Un trastorno que trasciende el temblor
Aunque popularmente se asocia la enfermedad únicamente con el temblor, el Parkinson es un cuadro complejo originado por la pérdida de neuronas que producen dopamina. La Dra. Valeria El Haj, directora médica de OSPEDYC, explica que la sintomatología incluye rigidez, lentitud de movimientos y dificultades en la marcha, pero también aspectos «invisibles» como la ansiedad, la depresión y trastornos del sueño.
La evolución de la enfermedad suele presentar diversas etapas. En los primeros años, la respuesta a la medicación suele ser óptima, pero con el tiempo aparecen las llamadas fluctuaciones: periodos «ON«, donde el paciente se siente con buen control motor, y periodos «OFF«, donde los síntomas reaparecen antes de la siguiente dosis.
El ejercicio físico como medicina fundamental
En la actualidad, la medicina ya no considera a la actividad física como un simple complemento, sino como un pilar terapéutico esencial. El ejercicio regular no solo mejora el equilibrio y la fuerza muscular para prevenir caídas, sino que tiene un impacto directo en la plasticidad neuronal y en el estado anímico de los pacientes.
Desde caminatas y natación hasta disciplinas como el tai chi, la clave reside en la constancia y en la combinación de rutinas aeróbicas con ejercicios de coordinación. Mantener el cuerpo en movimiento es, hoy por hoy, una de las estrategias más eficaces para sostener la autonomía personal durante más tiempo.
La importancia del entorno familiar y el diagnóstico precoz
El Parkinson no es una enfermedad solitaria; impacta y reorganiza la vida de todo el círculo cercano. El acompañamiento emocional, la adecuación del hogar para evitar accidentes y el seguimiento médico constante son factores determinantes para ralentizar la progresión de los síntomas.
De acuerdo con la Parkinson’s Foundation, un abordaje integral que combine fármacos, deporte y contención afectiva permite mejorar significativamente la funcionalidad diaria. Mientras la ciencia sigue buscando una cura definitiva y nuevas terapias que frenen el deterioro neuronal, la concientización y la información veraz siguen siendo las mejores herramientas para derribar mitos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.




