El salario pierde frente al surtidor: la capacidad de compra cayó un 17%.
El poder adquisitivo de los argentinos enfrenta un nuevo e impulsivo retroceso este domingo 5 de abril de 2026. Según un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la capacidad de compra del salario medida en litros de nafta se desplomó un 17% tan solo entre febrero y marzo, consolidando una tendencia de erosión que parece no encontrar piso.
El impacto del crudo internacional en el bolsillo local
El principal motor de este deterioro es el vertiginoso aumento del combustible. Durante el mes de marzo, el precio del litro de nafta trepó un 21% en términos reales. Este salto no es aislado, sino que responde directamente al encarecimiento del petróleo a nivel mundial, derivado de la persistente inestabilidad en Medio Oriente.
Actualmente, el valor de referencia de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en torno a los $2.000, un nivel que, ajustado por inflación, asemeja los precios a los registros de mediados de 2021. De acuerdo con el Iaraf, este escenario se configura por un «shock» externo (suba del crudo) combinado con variables internas como el tipo de cambio y la carga impositiva, frente a ingresos que permanecen prácticamente estancados.
Una erosión sostenida: las cifras del retroceso
Al ampliar la perspectiva temporal, los datos del informe revelan la magnitud de la pérdida del poder de compra de los trabajadores:
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Comparación interanual: El retroceso alcanza el 27% respecto a marzo de 2025.
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Desde noviembre de 2023: La caída del salario medido en combustible se profundiza hasta un alarmante 48%.
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Perspectiva histórica: Frente a los niveles de 2018, la pérdida ya se sitúa en torno al 18%.
Este proceso de erosión sostenida significa que, con el mismo sueldo, los ciudadanos pueden llenar cada vez menos tanques de combustible. La aceleración de los precios en el surtidor, en contraste con la parálisis de las remuneraciones, sitúa al consumo en una zona crítica, donde el costo logístico y de transporte comienza a devorar una porción mayoritaria del presupuesto familiar.




