Monseñor Álvarez advierte sobre la crisis social y el frío en la meseta.
El obispo de la Diócesis de Rawson, monseñor Roberto Álvarez, brindó un diagnóstico alarmante sobre la realidad que atraviesa Chubut. En un análisis que trasciende lo económico, el referente religioso puso el foco en el avance del consumo de sustancias, la violencia estructural y, especialmente, el desamparo que enfrentan los adultos mayores de la meseta central ante la falta de fondos nacionales para la asistencia invernal.
Vulnerabilidades extremas y el rol de contención
Para Álvarez, la provincia enfrenta situaciones donde las personas ya no pueden hacerse cargo de sus propias vidas debido a contextos de exclusión. En este escenario, definió a la Iglesia y a los hogares de día como «muletas» temporales necesarias para la recuperación de la dignidad.
“Hay vulnerabilidades extremas que es cuando alguien no puede ni siquiera hacerse cargo de su propia vida”, señaló el obispo, destacando que el objetivo de la asistencia no es generar dependencia, sino empoderar a los ciudadanos, especialmente a las mujeres, para que logren autonomía y rompan ciclos de violencia vinculares.
El avance del consumo y la «violencia instalada»
Uno de los puntos más críticos del mensaje de monseñor Álvarez fue la degradación del tejido social en los barrios. Advirtió que el consumo problemático de sustancias está ganando terreno en múltiples dimensiones, alimentando una agresividad constante en el trato cotidiano.
Citando al Papa León, el obispo hizo un llamado a “desarmar la palabra”, instando a la sociedad y a la dirigencia a desactivar la escalada de violencia que se ha instalado en los vínculos sociales. Según su visión, la falta de horizontes claros para los jóvenes facilita el avance del narcotráfico y la criminalidad en las comunidades más postergadas.
Un invierno crudo sin fondos nacionales
De cara a la temporada invernal, Álvarez denunció la desaparición de programas históricos de asistencia hídrica y calórica. El obispo fue tajante al señalar que la falta de presupuesto estatal no hace desaparecer las necesidades climáticas de la región.
“Antes existía una ‘campaña del calor’ con fondos que hoy ya no están; no hay fondos del gobierno nacional ni de distintos estamentos del Estado, pero el frío sigue siendo el mismo o peor”, sentenció con dureza.
La mayor preocupación de la Diócesis recae sobre los pobladores de la meseta central. El obispo graficó la fragilidad de los adultos mayores que viven en puestos rurales aislados: «Los más viejitos están más viejitos que hace un par de años y el frío es el mismo». Explicó que, aunque se les entregue leña, muchas veces no cuentan con la fuerza física para manipularla, quedando expuestos a condiciones de vida denigrantes en medio de la estepa.




