La cotización internacional de la plata se cuadruplicó en pocos años, pasando de 22,8 dólares la onza en diciembre de 2021 a 94,6 dólares en marzo de 2026. Este salto reabrió en Chubut la discusión sobre el desarrollo de la meseta y el futuro del proyecto minero Navidad, una de las reservas de plata más importantes del país.
Según el licenciado Jorge Zavatti, un proyecto como Navidad podría sumar entre 1.600 y 1.900 millones de dólares anuales a las exportaciones provinciales, lo que implicaría un crecimiento de entre 35% y 50% sobre el volumen exportador actual de Chubut, que ronda los 4.000 millones de dólares.
El precio de la plata se disparó: de 22 a 94 dólares la onza en cuatro años
La meseta volvió a quedar en el centro de una discusión que en Chubut aparece, se enfría y regresa cada vez que el mercado internacional da una señal difícil de ignorar. Esta vez, el disparador fue el precio de la plata, que pasó de 22,8 dólares la onza en diciembre de 2021 a 94,6 dólares en marzo de 2026, un salto que reabrió el debate sobre el proyecto Navidad y sobre el costo que tiene para la provincia seguir dejando en pausa una reserva que, según Zavatti, ya estaba factibilizada incluso con valores mucho más bajos.
Zavatti recordó que “Chubut tiene una de las mayores reservas de plata del país” y planteó el interrogante que atraviesa todo su razonamiento: “si vamos a seguir mirando esa señal que está dando ahora el mercado desde lejos o si en la provincia vamos a debatir seriamente cómo gestionar ese desarrollo”.
El impacto económico: Navidad podría sumar hasta US$1.900 millones por año
El impacto económico potencial fue otro de los puntos que aparecieron con más fuerza. Zavatti recordó que Chubut exportó unos 4.000 millones de dólares el año pasado y sostuvo que un proyecto como Navidad podría sumar entre 1.600 y 1.900 millones de dólares, lo que implicaría un crecimiento de entre 35% y 50% sobre el volumen exportador actual de la provincia.
En ese tramo dejó en claro que no se trata solamente de un número atractivo para una planilla, sino de una escala capaz de modificar la conversación sobre el futuro productivo de la meseta y del territorio chubutense en general.
El freno no es geológico: “Lo que falta es decisión política”
A la hora de explicar por qué ese paso no se da, Zavatti descartó un obstáculo vinculado a la existencia del recurso o a la rentabilidad del proyecto. “El freno obviamente no es geológico”, sostuvo, y enseguida agregó que las reservas están verificadas y que no tiene sentido volver a encerrarse en el viejo esquema de “minería sí o minería no”.
Desde su mirada, el punto real pasa por otro lado: “el verdadero desafío es hoy por hoy cómo diseñar políticas públicas capaces de gestionar los riesgos ambientales, garantizar transparencia y al mismo tiempo generar desarrollo real para los territorios”.
“Lo que falta no es plata en el subsuelo ni contexto. Lo que se necesita es decisión política y políticas públicas claras en la superficie”, escribió Zavatti, antes de enlazar esa falta de decisión con la necesidad de pensar qué hará Chubut frente a recursos que siguen esperando convertirse en “desarrollo económico y social”.
Demanda tecnológica: la transición energética impulsa el precio de la plata
Para Zavatti, el atractivo de la plata no responde a una especulación pasajera ni a un sobresalto asociado exclusivamente al conflicto en Medio Oriente. “Hay una demanda real tecnológica del metal”, afirmó, y vinculó esa presión con la transición energética, la electrónica y la fabricación de paneles solares, sectores que empujan una cotización que ningún gobierno provincial puede manejar, aunque sí interpretar políticamente.
La discusión sobre Navidad ya no vuelve solo por una consigna minera, sino porque el mercado empuja y la política chubutense sigue sin decidir qué hacer con una oportunidad que, por ahora, todavía sigue pasando.
“Todavía el tren está pasando”: la ventana de oportunidad que no se cierra
Zavatti construyó una de las ideas más insistentes de toda la charla: la de una oportunidad que todavía no se cerró, pero que tampoco espera para siempre. “Todavía el tren está pasando”, repitió más de una vez. En esa formulación, el “todavía” no funciona como consuelo ni como consigna vacía, sino como una forma de decir que la ventana sigue abierta, aunque cada demora obliga a preguntarse cuánto tiempo más podrá sostenerse sin definiciones de fondo.
Hacia el final, el entrevistado volvió a poner la mirada en los pobladores de la meseta: “en la meseta patagónica no siempre gana el más fuerte, a veces ganan los que insisten”. El nudo del planteo no está bajo tierra, sino en la superficie institucional y política donde esa discusión sigue sin encontrar una traducción concreta.




