La diplomacia internacional y la salud pública global centran su atención en Ginebra
Este lunes da inicio la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, un encuentro que pasará a la historia por un hecho sin precedentes: el tratamiento de la desvinculación de la República Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión impulsada por el Ejecutivo nacional que abre un complejo escenario legal, financiero y sanitario.
Un vacío estatutario y el conflicto de poderes en el país
La decisión del Gobierno, formalizada originalmente con un año de preaviso, se topa con un primer obstáculo técnico: la Constitución de la OMS (vigente desde 1946) no contempla un mecanismo de retiro voluntario para sus Estados miembros, con la única excepción histórica de los Estados Unidos. Esto coloca a la Asamblea ante un vacío legal donde los países miembro deberán votar si aceptan o rechazan la petición argentina.
A nivel doméstico, la medida también genera controversia jurídica. La incorporación de Argentina al organismo se selló en 1948 mediante la Ley 13.211, lo que implicaría que una salida efectiva requeriría el debate y la aprobación de una nueva ley en el Congreso de la Nación. Aunque la Dirección General de Consejería Legal Internacional (DICOL) emitió un dictamen señalando que el aval legislativo es «recomendable pero no exigible», la oposición y diversos sectores constitucionalistas cuestionan la legalidad del decreto presidencial.
Deudas financieras y el brote de hantavirus como telón de fondo
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya manifestó su rechazo a la interpretación argentina, recordando un punto clave de los estatutos: para tramitar cualquier modificación de estatus, los países deben estar al día con sus obligaciones financieras. Actualmente, la Argentina arrastra una deuda de tres años en sus aportes económicos al organismo.
El debate llega, además, en el peor momento epidemiológico debido al brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia y mantiene en vilo al sector turístico de Tierra del Fuego. Mientras la prensa europea sigue de cerca el caso y la OMS coordina acciones de emergencia con el gobierno de España para asistir a los pasajeros en las Islas Canarias, los cuestionamientos locales apuntan a la demora del Instituto Malbrán en intervenir en la zona afectada.
El rechazo de la comunidad médica nacional
Frente a la postura oficial, la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa), representada por la doctora María Fernanda Boriotti, viajó a Ginebra con un documento avalado por 3.000 médicos argentinos para manifestar su rechazo al aislamiento sanitario.
»Salir de la OMS implica romper la cooperación internacional, perder acceso a financiamiento, información de vigilancia epidemiológica en tiempo real y quedar fuera de los fondos rotatorios para la compra de vacunas y medicamentos esenciales a precios subsidiados», advierte el documento de los profesionales de la salud.
La votación de este lunes sentará un precedente de alcance global. Las delegaciones internacionales definirán si avalan la postura conjunta presentada por Argentina e Israel para viabilizar la salida, o si imponen restricciones basadas en el cumplimiento de los tratados vigentes y las deudas pendientes de la administración nacional.
