La inminente apertura de la temporada de langostino en la provincia se encuentra bajo una sombra de extrema preocupación económica y laboral
A pesar de que los relevamientos biológicos arrojaron datos sumamente alentadores en el Área de Veda de Merluza, la falta de acuerdos operativos y el incremento de los costos logísticos amenazan con paralizar la descarga de la flota fresquera de altura en las terminales portuarias locales, poniendo en jaque el sustento de miles de familias de la región.
La tensión sectorial, alimentada por el encarecimiento del combustible y un fuerte reclamo de recomposición salarial por parte de los trabajadores de la estiba, encendió las alarmas en el cordón industrial del valle. De no destrabarse la situación, las embarcaciones analizan mudar sus operaciones de descarga hacia terminales fuera de la provincia, un escenario que desataría un impacto socioeconómico sin precedentes.
Costos en alza y el fantasma de una vieja parálisis portuaria
El foco del conflicto radica en las exigencias del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), que reclama un incremento del 26% en el servicio de estibaje, sumado a las subas constantes en los fletes y los insumos básicos de navegación. Ante este panorama, se teme que los buques fresqueros opten por desviar sus capturas hacia los muelles de Mar del Plata o San Antonio Oeste, privando a Puerto Madryn, Rawson y Camarones de su principal dinamizador económico.
Esta encrucijada revive los peores fantasmas de la severa crisis pesquera experimentada durante el año 2025. En declaraciones radiales, el secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes Pilotos y Patrones de Pesca, Jorge Alfredo Frías, advirtió sobre la urgencia de convocar a una mesa multisectorial y cuestionó con dureza la falta de previsión compartida entre las cámaras empresarias, las organizaciones sindicales y los distintos estamentos gubernamentales, instando a no repetir los errores del pasado reciente.
Críticas a la presión fiscal y el impacto en la cadena productiva
Desde la conducción gremial de los capitanes apuntaron directamente contra el rol del Estado provincial y nacional, señalando que la esfera pública se mantiene al margen de los sacrificios financieros necesarios para garantizar la viabilidad de la actividad. Según denunció el dirigente, la altísima presión impositiva asfixia a la industria, precisando que la mitad de la riqueza generada por el sector pesquero es absorbida por tasas fiscales nacionales, provinciales y municipales, mientras se sigue postergando el reclamo por la eliminación de las retenciones a las exportaciones.
La parálisis total o parcial de los desembarcos no afectaría únicamente a las tripulaciones de los barcos. La cadena de valor de la pesca en la comarca moviliza un denso ecosistema comercial que engloba a plantas procesadoras en tierra, transportistas, talleres navales, frigoríficos y una vasta masa de trabajadores eventuales. Los referentes del sector coinciden en que cuando la actividad portuaria se detiene por falta de competitividad, el resentimiento financiero se traslada de inmediato y con fuerza hacia el corazón de toda la comunidad chubutense.
