El sector pesquero respira con mayor alivio tras semanas de incertidumbre y paralización en los muelles
Tras intensas negociaciones, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las cámaras empresarias alcanzaron un principio de acuerdo salarial y productivo que promete destrabar la salida de la flota langostinera. La firma oficial se concretaría en la audiencia prevista para este 6 de mayo ante la Secretaría de Trabajo.
Este entendimiento, que pone fin a un periodo de alta tensión, permite que las empresas y trabajadores comiencen a planificar la próxima temporada con una base de consenso sobre los valores de producción y el esquema de liquidación.
El nuevo esquema basado en precios internacionales
La clave del acuerdo reside en una fórmula dinámica que vincula los ingresos de los trabajadores al valor de exportación del langostino entero congelado. El esquema toma como referencia una tabla de reducción variable: si el precio promedio por tonelada cae por debajo de los 6.000 dólares, se aplica una quita del 22% sobre el valor del convenio.
En cambio, si el valor se sitúa entre los 6.001 y 7.500 dólares, el ajuste se reduce al 18%. Según los últimos informes de la Subsecretaría de Pesca, el precio promedio de marzo rondó los 6.075 dólares, lo que ubicaría la liquidación actual en este segundo tramo. Solo si el valor internacional supera los 7.500 dólares, se abonará el valor pleno del convenio colectivo sin quitas.
El tipo de cambio y los reclamos gremiales
Para aceptar este sistema de tablas, el SOMU logró imponer condiciones fundamentales en la mesa de negociación. Una de las más relevantes es la mejora en el tipo de cambio utilizado para la liquidación de haberes: tras rechazar el 78% inicial, se acordó un equilibrio en el 90%, cifra que las cámaras empresarias terminaron convalidando.
Asimismo, el gremio consiguió que los montos fijos sean absorbidos por la producción, un punto que generaba resistencia empresarial pero que se destrabó, en gran medida, durante encuentros informales realizados en ferias internacionales del sector. «Buscamos una solución a esta difícil situación que nos plantean las empresas», afirmaron desde el sindicato a través de sus canales oficiales.
Expectativas por el inicio de la temporada
A pesar del optimismo por el cierre del conflicto, la salida de los barcos no será instantánea. La mayoría de las embarcaciones aguardará por las prospecciones oficiales que marquen el inicio de la temporada en aguas nacionales, dentro de la veda de merluza.
El cierre de esta paritaria no solo descomprime la situación económica de los marineros, sino que también permite a la industria retomar discusiones pendientes sobre rentabilidad y competitividad internacional, temas que habían quedado relegados por la urgencia de la disputa salarial.
