La recesión económica continúa erosionando la capacidad de compra de los argentinos y redefine de manera drástica las prioridades dentro de las finanzas hogareñas
Durante el cuarto mes del año, las compras de primera necesidad experimentaron un nuevo e inquietante retroceso, forzando a los ciudadanos a ajustar sus presupuestos en los rubros más esenciales mientras los servicios esenciales acaparan una porción cada vez mayor de los ingresos disponibles.
El presupuesto familiar asfixiado por las tarifas fijas
De acuerdo con un pormenorizado informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la fragilidad del consumo se consolidó en abril. Con este último indicador a la baja, el gasto promedio de las familias argentinas quedó un preocupante 18 por ciento por debajo de los niveles de la media registrada durante el año 2023, exponiendo la profundidad de los ajustes macroeconómicos que arrastra el país.
El relevamiento —que analiza de forma directa las transacciones en valores constantes realizadas mediante tarjetas de crédito, débito y la plataforma digital Cuenta DNI— determinó que los precios de los servicios públicos y las obligaciones impositivas aumentan a un ritmo muy superior al de la inflación general. En este contexto de encarecimiento forzado de los gastos fijos obligatorios, la participación del pago de impuestos y tarifas dentro del gasto bancario total trepó del 3,8% al 4,9% en el último año, dejando en evidencia un fenómeno de asfixia presupuestaria.
Las mediciones del banco bonaerense coinciden con informes de otras entidades técnicas. Por caso, el Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP (UBA-Conicet) detalló que el costo de las prestaciones básicas para un hogar del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) escaló significativamente en mayo hasta promediar los $249.834 mensuales. Asimismo, un informe de la consultora Equilibra precisó que mientras la inflación mensual general se posicionó en un 3,4%, el costo de los servicios trepó al 5,1%, reduciendo a niveles mínimos el dinero remanente en los hogares tras saldar las deudas fijas.
Derrumbe en las góndolas y sectores productivos en alerta
La contracción del poder adquisitivo impactó de lleno en los eslabones comerciales primarios. Datos recientes aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ratifican este sombrío panorama: las ventas en las grandes cadenas de supermercados registraron una baja interanual del 5,1%, las de los autoservicios mayoristas descendieron un 7,2% y la actividad comercial en los shoppings acusó una caída del 13,3% respecto al año anterior.
Al analizar la dinámica por sectores de consumo, el informe del Banco Provincia reveló que de 20 rubros comerciales bajo seguimiento, 13 cerraron con variaciones marcadamente negativas. Los segmentos de indumentaria, electrodomésticos e informática sufrieron severas contracciones debido a la caída de la demanda interna y la fuerte competencia de productos importados. En contrapartida, las únicas excepciones con leves incrementos se concentraron en las áreas de salud, educación y, en menor medida, entretenimientos y servicios de televisión, estos últimos traccionados por el interés que despierta la cercanía del próximo mundial de fútbol.
Esta prolongada parálisis del consumo familiar generó un impacto devastador sobre las estructuras del tejido empresarial. El reporte económico advierte que esta debilidad de la demanda no resulta neutral para el aparato productivo: a raíz del estancamiento de las ventas, la acumulación indeseada de inventarios y los elevados costos operativos, más de 24.000 empresas cesaron de existir en todo el país durante los últimos 27 meses, según los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
