El Directorio Ejecutivo del organismo internacional dio luz verde a la segunda evaluación del programa vigente
El desembolso reforzará las reservas de la autoridad monetaria, en lo que representa un nuevo respaldo político de Washington hacia el esquema macroeconómico que conduce el Palacio de Hacienda.
Voto de confianza en Washington y metas bajo la lupa
El Palacio de Hacienda sumó un aval clave para consolidar su hoja de ruta financiera. El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) oficializó el visto bueno para la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas, permitiendo de esta manera el giro inmediato de 1.000 millones de dólares para apuntalar las arcas del Banco Central. La noticia fue ratificada por el ministro de Economía, Luis Caputo, luego de que el «board» convalidara los informes técnicos que los funcionarios argentinos habían cerrado a mediados de abril. Con este nuevo envío, los fondos totales transferidos en el marco del programa actual alcanzan los 15.800 millones de dólares, aproximándose al techo global pautado de u$s20.000 millones.
Junto con la evaluación del programa, las autoridades del Fondo culminaron la denominada consulta del Artículo IV, un minucioso examen de control sobre las variables cambiarias y macroeconómicas que el organismo aplica a sus integrantes. En sus conclusiones, los directores consideraron de carácter «sólido» la aplicación del plan local en medio de una coyuntura interna y global compleja. Si bien el Banco Central no logró cumplir con la meta cuantitativa estricta respecto a la acumulación de reservas internacionales netas a fines de diciembre, desde Washington ponderaron positivamente las medidas de corrección aplicadas de manera posterior y el sendero comprador de la entidad monetaria, que encadenó 92 jornadas consecutivas con saldo favorable en la plaza cambiaria.
Reformas estructurales y el manejo de la deuda récord
La conducción del FMI, encabezada por Kristalina Georgieva, elogió a través de un documento formal lo que denominó como un «impresionante impulso reformista» por parte del Ejecutivo argentino. Los técnicos hicieron hincapié en que los cambios legislativos en materia fiscal, laboral y mercantil otorgaron mayor previsibilidad, apalancando la desaceleración de la inflación y mejorando las expectativas de los inversores, a pesar de que admitieron que la incertidumbre política durante 2025 generó un impacto transitorio en la actividad económica y en la balanza externa.
Pese a los elogios, el organismo remarcó la enorme exposición que mantiene con el país, que sigue posicionándose como su principal deudor global con una acreencia que asciende a los u$s57.000 millones. Frente a este peso de deuda, el FMI avaló la postura del equipo económico de postergar el retorno a los mercados internacionales de crédito para no convalidar costos financieros prohibitivos por el riesgo país. En su lugar, el directorio apoyó la estrategia de captar financiamiento mediante otras entidades multilaterales, como el Banco Mundial, la CAF y el BID, para hacer frente a los compromisos de pago venideros, al tiempo que instaron a mantener políticas equilibradas que garanticen un crecimiento perdurable.
