El Gobierno sigue limpiando el balance del Banco Central con una lapicera gigante. A través de una resolución conjunta de las secretarías de Finanzas y Hacienda, se formalizó la recompra de Letras Intransferibles por 18,4 billones de pesos.
La operación, que ya había sido anunciada la semana pasada, se concretó este miércoles con la publicación en el Boletín Oficial.
¿El objetivo? Saneamiento del balance de la autoridad monetaria. Pero no es solo eso: detrás hay un movimiento fino de ingeniería financiera que incluye utilidades giradas por el BCRA al Tesoro y una estrategia para manejar los vencimientos de deuda. Los instrumentos dados de baja tenían vencimientos hasta 2032.
La operación paso a paso: utilidades del BCRA que se transforman en rescate
La semana pasada, el Banco Central le giró utilidades al Tesoro por 24,5 millones de pesos. Sí, leyó bien: millones, no billones. Pero de ese total, 18,4 billones tenían como destino específico esta operación de recompra de letras intransferibles. ¿El resto? Quedó depositado en la cuenta que el Tesoro tiene en el Banco Central para hacer frente a sus obligaciones, como por ejemplo pagar vencimientos de deuda cuando el roll over no llega al 100%.
Es decir: el BCRA le da plata al Tesoro, y el Tesoro usa esa plata para comprarle deuda al propio BCRA. Una danza financiera que tiene como objetivo limpiar el pasivo remunerado de la autoridad monetaria y reducir la emisión endógena.
Letras intransferibles: qué son y por qué las rescatan
Las Letras Intransferibles son instrumentos de deuda que el Tesoro le emite al Banco Central. No se negocian en el mercado, no las puede comprar ningún inversor privado. Son, en esencia, un pasivo del Tesoro con el BCRA. Al recomprarlas, el Tesoro las cancela y el Banco Central las da de baja de su activo. El resultado: el balance del BCRA se «sanea» porque desaparecen activos que en realidad eran deuda pública.
La resolución conjunta 27/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial establece que para este procedimiento se toma la letra «de vencimiento más cercano y sus subsiguientes en orden cronológico». Entre los instrumentos que se dieron de baja figuran letras con vencimientos programados para los años 2029, 2030, 2031 y 2032. O sea, se adelantó el rescate de deuda que vencía en el futuro.
Precios de mercado y un objetivo claro: desarmar la bomba monetaria
El texto legal establece que para fijar los precios de recompra se tomaron en cuenta «los valores existentes en los mercados». No es un simple borrón y cuenta nueva: se respetan valuaciones de mercado para que la operación tenga sentido contable.
El objetivo final es reducir los pasivos remunerados del Banco Central, que durante años fueron el principal motor de la emisión monetaria. Al sacar estas letras del balance, el BCRA reduce su necesidad de pagar intereses al Tesoro y, en teoría, gana en autonomía y fortaleza patrimonial. En la práctica, es un paso más en el plan del Gobierno de desarmar la bomba de los pasivos monetarios sin pasar por una hiperinflación.
El Tesoro formalizó la recompra de letras intransferibles al Banco Central por $18,4 billones. La operación, publicada en el Boletín Oficial, busca sanear el balance de la autoridad monetaria y reduce deuda que vencía hasta 2032. El plan de limpieza financiera avanza.
