La fragilidad de los servicios públicos en la provincia volvió a quedar en evidencia tras un tenso episodio que dejó a oscuras a una populosa barriada de la ciudad.
Lo que en un principio parecía una interrupción menor terminó desnudando el severo desgaste de una infraestructura eléctrica que trabaja al límite de sus capacidades. Vecinos de la zona debieron soportar más de dos horas sin luz debido a una falla subterránea originada en un componente tecnológico que fue instalado hace cuatro décadas y que ya cumplió con creces su ciclo de vida útil.
El colapso de la Subestación 3 y la bronca en las 1000 Viviendas
La emergencia eléctrica comenzó a media mañana del martes, exactamente a las 10:26, cuando un imprevisto apagón sacudió por completo a los Sectores A y B del populoso barrio 1000 Viviendas. Los electrodomésticos se apagaron por completo y los comercios locales debieron interrumpir sus actividades habituales en medio del desconcierto de los usuarios, quienes rápidamente volcaron su reclamo a los canales de comunicación de la prestataria de servicios.
El origen del desperfecto se localizó en la Subestación N° 3 de la ciudad. El corte del suministro afectó de manera directa al distribuidor de media tensión de 13,2 kilovoltios que alimenta específicamente a este sector de Trelew. La ubicación subterránea de las líneas complejizó el diagnóstico inicial, obligando a las cuadrillas de emergencia de la Cooperativa Eléctrica a desplegar un operativo de rastreo físico para dar con el punto exacto donde se había producido la descarga que desestabilizó la red.
Una pieza al límite de su vida útil y un operativo contrarreloj
Tras recorrer minuciosamente las galerías e instalaciones subterráneas próximas al acceso de la subestación, los operarios técnicos lograron detectar una descarga crítica en un terminal de media tensión. Los voceros de la Cooperativa Eléctrica de Trelew confirmaron que se trata de un componente sumamente antiguo, con más de 40 años de servicio ininterrumpido en la red urbana, el cual se encuentra actualmente en el tramo final de su vida útil operativa.
Una vez identificado el daño en esta pieza obsoleta, las cuadrillas viales iniciaron los trabajos de reparación y acondicionamiento sobre el terminal dañado. La reposición de la electricidad en los hogares se concretó de manera paulatina a medida que se estabilizaba el distribuidor «1000 Viviendas». A las 12:40, tras dos horas y 14 minutos de parálisis total, la prestataria confirmó que el servicio había quedado normalizado en su totalidad. El incidente encendió nuevamente el debate sobre la urgente necesidad de planificar inversiones de fondo para renovar componentes clave que ya exceden por mucho el tiempo recomendado de funcionamiento seguro.
