A solo diez días de que la pelota empiece a rodar en el Mundial 2026 de Estados Unidos, Canadá y México, la expectativa en el país es total
La Selección argentina se encamina a disputar su Copa del Mundo número 19, un número que no hace más que ratificar su lugar de privilegio en la mesa chica del fútbol internacional. Con el parche de campeón en el pecho tras la hazaña en Qatar, el equipo nacional busca revalidar su mística en una historia que transita entre la gloria máxima y una estadística que sorprende al planeta.
Las tres estrellas que marcaron a fuego el suelo argentino
El romance de Argentina con la Copa del Mundo comenzó en el mismísimo nacimiento del torneo, allá por 1930 en Uruguay, donde se obtuvo el primer subcampeonato. Sin embargo, el grito sagrado de «campeón» se hizo esperar hasta 1978. En nuestra propia casa y bajo la conducción táctica de César Luis Menotti, la Albiceleste derrotó 3-1 a Países Bajos en una prórroga inolvidable para bordar la primera estrella.
La segunda gesta llegó en México 1986, con una combinación perfecta: la pizarra estratega de Carlos Bilardo y un Diego Armando Maradona en estado de gracia absoluto. Aquel 3-2 ante Alemania en el Estadio Azteca selló el romance eterno de los argentinos con la Copa.
La tercera y más reciente alegría paralizó los corazones en Qatar 2022. Con Lionel Messi como bandera futbolística y espiritual, y Lionel Scaloni liderando desde el banco, Argentina superó a Francia en los penales por 4-2, tras un infartante 3-3 en los 120 minutos, regalándole al mundo la mejor final de todos los tiempos.
Una curiosidad única: la Selección nunca jugó por el tercer puesto
Dentro del rico historial argentino existe una particularidad estadística que llama la atención de los analistas deportivos: Argentina jamás disputó un partido por el tercer lugar. La efectividad en instancias decisivas es asombrosa, ya que cada vez que el seleccionado logró superar los cuartos de final y meterse entre los cuatro mejores del torneo, terminó jugando la gran final.
Esta regla implícita se cumplió tanto en las tres ediciones en las que se dio la vuelta olímpica como en los subcampeonatos de Uruguay 1930, Italia 1990 y Brasil 2014 (estas dos últimas con caídas ajustadas por 1-0 frente a Alemania).
El balance entre las grandes campañas y las pocas ausencias
El camino mundialista también registra otras actuaciones destacadas en las que se llegó a los cuartos de final (Inglaterra 1966, Francia 1998, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010) o a la segunda fase (Alemania 1974 y España 1982).
En el plano de las ausencias, la Selección faltó muy pocas veces a la cita máxima. En 1938 no asistió por desacuerdos organizativos, mientras que en 1950 y 1954 las razones fueron estrictamente políticas. La única mancha puramente deportiva se remonta a México 1970, el único Mundial al que la Argentina no logró clasificar en el terreno de juego.
Con este imponente recorrido, el combinado nacional llega a la cita norteamericana con la ilusión intacta de defender la corona y seguir agrandando su mística.
