En un hito histórico que posiciona a la ciencia argentina en la cúspide del desarrollo tecnológico global, investigadores locales fueron seleccionados para encabezar un ambicioso proyecto internacional que busca redefinir los límites de la informática.
El vertiginoso avance de la inteligencia artificial encendió alarmas mundiales debido al colosal consumo energético de sus centros de datos, los cuales amenazan con colapsar las redes eléctricas. Frente a esta crisis, científicos locales se preparan para coordinar el diseño de una tecnología revolucionaria que promete imitar la eficiencia de la biología humana.
La histórica alianza científica internacional representa un espaldarazo absoluto para el aparato académico nacional. De esta manera, científicos del CONICET liderarán un proyecto europeo de IA inspirada en el cerebro que obtuvo un financiamiento millonario. Según la información brindada por el medio nacional Canal 12, la iniciativa bautizada como HERON (“Hybrid-responsive mEm-devices for neuROinspired computiNg”) recibió un subsidio de 1,2 millones de euros por parte de la Unión Europea, bajo el prestigioso y competitivo programa internacional “Marie Skłodowska-Curie Staff Exchanges”.
El fin del tráfico de datos: el secreto de las computadoras neuromórficas
La coordinación de la participación argentina dentro del consorcio estará a cargo de Diego Rubi, investigador principal del CONICET y responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA). El especialista detalló que las computadoras tradicionales sufren un cuello de botella energético porque el procesador y la memoria operan separados, obligando a los datos a viajar constantemente de un extremo al otro. La computación neuromórfica busca terminar con ese esquema ineficiente copiando el modelo del cerebro humano, donde el almacenamiento y el procesamiento están integrados en una misma estructura celular.
La investigación internacional se enfocará en el desarrollo de «memristores», dispositivos electrónicos nanométricos capaces de recordar los estímulos recibidos y adaptar su comportamiento eléctrico, emulando las sinapsis biológicas. La gran innovación disruptiva de HERON radica en que estos componentes no solo se controlarán mediante impulsos eléctricos tradicionales, sino que utilizarán de forma simultánea ráfagas de luz (óptica) e incluso estímulos acústicos. El consorcio global está liderado por la University of Groningen (Países Bajos) y suma al CNRS/C2N de Francia, el Politécnico de Milán de Italia y la firma de transferencia tecnológica industrial IMChip.
Láser y física cuántica: el poderoso aporte técnico de la Argentina
La presencia de los científicos locales en este selecto grupo responde a capacidades técnicas únicas desarrolladas en el país. El Laboratorio de Ablación Láser del INN aportará más de 14 años de experiencia en la técnica de deposición por láser pulsado (PLD), un procedimiento avanzado que permite fabricar películas de óxidos funcionales con una precisión nanométrica extrema para garantizar el comportamiento repetible de los memristores.
Por otra parte, el componente óptico y acústico del hardware de vanguardia será desarrollado por el Laboratorio de Electrónica Cuántica del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA), bajo la dirección de los investigadores Andrea Bragas y Gustavo Grinblat, especialistas en óptica ultrarrápida. El proyecto HERON iniciará formalmente sus operaciones en septiembre de este año 2026 y se extenderá por un período de cuatro años, con la meta final de consolidar prototipos de microchips capaces de desplegar comportamientos colectivos emergentes, permitiendo que la inteligencia artificial del futuro procese información masiva consumiendo apenas una fracción de la energía actual.
