Un indignante y despiadado caso de fraude intrafamiliar mantiene en vilo y genera un repudio generalizado en la comunidad de Chubut.
Una mujer de 35 años está en la mira judicial por haber vulnerado de manera sistemática los ahorros, datos personales e identidad de los abuelos de su novio para beneficio propio. Aprovechándose del libre acceso al entorno íntimo de los ancianos, la acusada orquestó una sofisticada maniobra tecnológica que no solo dejó a los damnificados sumergidos en una asfixiante deuda bancaria, sino que provocó un daño colateral devastador para la salud de un miembro vulnerable del grupo familiar.
La trampa digital fue descubierta y derivó en una imputación penal inmediata por parte de las autoridades judiciales de la provincia. De esta manera, en Chubut investigan a una mujer acusada de estafar a los abuelos de su pareja mediante préstamos bancarios fraudulentos y desvíos millonarios. El Ministerio Público Fiscal formalizó la causa penal contra la sospechosa y fijó un plazo estricto de seis meses para recolectar todas las pruebas informáticas antes de elevar el expediente a la instancia de juicio oral.
Datos biométricos y deudas en 48 cuotas: la frialdad del primer golpe
La imputada, identificada de forma oficial por las siglas C.F.A. (y referida técnicamente en las actas de la Fiscalía como Soto), ejecutó sus maniobras delictivas entre los meses de octubre y noviembre de 2025. Utilizando su propio teléfono celular, la mujer manipuló informáticamente los datos de los damnificados para crearles, sin su consentimiento, un perfil de home banking en la plataforma del Banco Nación. Para sortear las barreras de seguridad de la aplicación, la acusada vulneró los registros personales y los datos biométricos de los abuelos, haciendo creer al sistema que las operaciones eran legítimas.
El primer golpe tuvo como víctima directa a la abuela de su novio. Según expusieron las investigadoras de la Fiscalía en la audiencia de control, el 30 de octubre la acusada gestionó un crédito a nombre de la anciana y transfirió inmediatamente un total de 2.462.500 pesos hacia su billetera virtual privada. Lejos de ocultar el botín, utilizó esos fondos de forma veloz para realizar diversas compras personales y pagar servicios de telefonía. El amargo despertar para la jubilada llegó días después, cuando la entidad bancaria le notificó de manera formal que debía comenzar a afrontar el pago de 48 cuotas mensuales por un préstamo que ella jamás había solicitado.
El segundo robo y la crueldad detrás de una cirugía suspendida
Sin ningún tipo de remordimiento, la estafadora repitió la misma secuencia delictiva pocos días después, teniendo como blanco al abuelo de su pareja. Bajo idéntico mecanismo de suplantación de identidad digital, la sospechosa tramitó un nuevo préstamo bancario, esta vez por la suma de 640.000 pesos, dinero que de igual forma terminó depositado en su billetera virtual en cuestión de segundos. En total, las maniobras fraudulentas perpetradas por C.F.A. superaron holgadamente los 3 millones de pesos.
Sin embargo, el costado más oscuro de la estafa afectó a una joven con discapacidad, hija de la denunciante principal, quien actúa como su apoderada legal. La Fiscalía detalló con extrema crudeza que los fondos bancarios que terminaron siendo licuados por la manipulación informática de la imputada estaban estrictamente reservados y destinados a financiar una compleja y urgente cirugía de piernas que requería la joven. A raíz del vaciamiento de las cuentas y las deudas generadas por Soto, la operación médica debió ser suspendida por falta de recursos, un agravante que la querella y los investigadores utilizarán con firmeza para exigir el máximo castigo penal en los tribunales de Sarmiento.
