En medio de los esfuerzos diplomáticos para estabilizar Medio Oriente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una fuerte advertencia a Teherán.
El mandatario aseguró que si el gobierno iraní no interviene para detener las operaciones de sus milicias aliadas en territorio libanés, ordenará una respuesta militar inmediata y de gran escala.
A través de su cuenta oficial en la plataforma Truth Social, Trump fijó su postura de manera tajante:
«Irán debe impedir de inmediato que sus representantes altamente pagados en el Líbano ocasionen problemas».
En el mismo mensaje, el líder de la Casa Blanca fue tajante sobre las consecuencias si continúan las hostilidades: «Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con toda nuestra fuerza, igual que hicimos la semana pasada, pero aún con más fuerza».
Adicionalmente, en una entrevista telefónica concedida a la cadena Fox News, Trump elevó la presión económica y estratégica al advertir que Washington impondrá cobros obligatorios de peajes para el tránsito naviero en el Estrecho de Ormuz si no se consolida un acuerdo definitivo con Irán en un plazo máximo de 60 días.
La cumbre diplomática en Suiza: el inicio de las conversaciones técnicas
Estas declaraciones coinciden con el inicio formal de las negociaciones de paz en Suiza, un proceso clave que busca poner fin a la escalada bélica regional. El Ministerio de Asuntos Exteriores suizo confirmó el arribo de la comitiva oficial de Teherán al aeropuerto de Zúrich, desde donde se trasladó al exclusivo complejo residencial de Bürgenstock.
Según detalló el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, este domingo arrancaron las reuniones de carácter «técnico» bilateral entre funcionarios estadounidenses e iraníes. El diálogo cuenta con la participación activa de delegaciones de Qatar y Pakistán, quienes actúan como las potencias mediadoras del conflicto.
JD Vance lidera la delegación norteamericana en Bürgenstock
Por el lado de los Estados Unidos, la comitiva está encabezada por el vicepresidente JD Vance, quien aterrizó a tempranas horas de la mañana en la base aérea de Emmen, en la periferia de Lucerna, acompañado por la segunda dama Usha Vance.
La misión del vicepresidente en suelo suizo se concentra en dos prioridades críticas para la Casa Blanca:
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Negociar límites estrictos al desarrollo del programa nuclear de Teherán.
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Consolidar las bases del frágil acuerdo provisional de cese al fuego alcanzado la semana pasada.
A pesar de la dura retórica empleada por Donald Trump en sus redes sociales, los equipos diplomáticos instalados en los Alpes suizos intentan mantener los canales de comunicación abiertos para evitar que la situación derive en una guerra abierta de consecuencias globales.
