Una alarmante e histórica crisis financiera silenciosa comenzó a devorarse los ingresos de los hogares en todo el país, encendiendo las luces rojas de alerta máxima en el sistema bancario y en las principales consultoras de mercado.
La asfixia presupuestaria de la clase media y de los sectores vulnerables ya no es una mera percepción callejera, sino un fenómeno estructural que se tradujo en una alarmante incapacidad de pago. Con millones de personas atrapadas en un laberinto de deudas cruzadas para cubrir gastos corrientes, la estabilidad del consumo doméstico cruje y expone el peor escenario de asfixia en las últimas dos décadas.
La magnitud del ahogo financiero de la población civil quedó plasmada de manera oficial en las estadísticas de la máxima autoridad monetaria de la Nación. De este modo, el mercado financiero se sacudió por completo al confirmarse de manera cruda que La mora en las familias es la más alta en más de 20 años y mantiene una persistencia dramática. El ratio de irregularidad en los hogares sufrió una disparada feroz que ya acumula una seguidilla ininterrumpida de meses con tendencia alcista, reflejando el deterioro del poder adquisitivo.
Datos de terror del BCRA: 18 meses consecutivos en rojo furioso
Según los últimos informes difundidos detalladamente por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito destinado a los hogares trepó de forma alarmante hasta el 12,1% en el cuarto mes del año, encadenando una nefasta racha de 18 meses consecutivos de aumentos. Esta cifra marcó un salto de 0,5 puntos porcentuales (p.p.) respecto a marzo, pero la catástrofe se dimensiona al compararla con abril del año pasado: el incremento interanual fue de unos brutales 8,4 p.p. No obstante, desde la autoridad de la city porteña intentaron aportar calma al afirmar que la morosidad habría encontrado un techo gracias a una desaceleración gradual y real en el ritmo de crecimiento de la cartera irregular.
El desplome en la cadena de pagos no fue exclusivo de la economía hogareña; las corporaciones también evidenciaron el rigor de la recesión. La irregularidad en las empresas escaló hasta el 3,3%, tras anotar un incremento de 0,2 p.p. frente al mes previo y de 2,4 p.p. en la comparación interanual. Al consolidar ambas realidades, el ratio total de irregularidad del crédito volcado al sector privado consolidado alcanzó un preocupante 7,3% durante el mes de abril, lo que equivale a una disparada del 5,1 p.p. interanual y un 0,3 p.p. en la medición mensual.
La bomba de los 74 billones: Fintech, bancos y tarjetas bajo la lupa
La profundidad del colapso se vuelve aún más escalofriante al evaluar el alcance humano de la crisis crediticia. Un reciente y minucioso relevamiento desarrollado de forma conjunta por la consultora Analytica —estructurado sobre los registros oficiales del BCRA y el INDEC— arrojó que un escalofriante total de 5,3 millones de personas se encuentran atrapadas en situación de mora tardía dentro del sistema financiero local. Semejante ejército de deudores representa nada menos que el 26,9% del total de los individuos que cuentan con algún tipo de asistencia crediticia o financiamiento activo en la Argentina.
Este ecosistema de endeudamiento generalizado alcanza a un universo global de 19,8 millones de ciudadanos dentro del denominado «sistema financiero ampliado». Este entramado abarca desde la banca tradicional hasta compañías Fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, fideicomisos financieros y cadenas de electrodomésticos. El informe detalla que el 82,4% del total de las obligaciones financieras se concentra en los bancos, mientras que las Fintech retienen el 10,1% y el resto de las entidades un 7,5%. En total, la montaña de deuda acumulada por las familias argentinas asciende a la astronómica cifra de $74,2 billones, una masa de dinero equivalente al 6,5% de todo el Producto Interno Bruto (PIB) del país.
