Adorni se reunió con senadores de LLA junto a Karina Milei tras el fuerte desplante de Patricia Bullrich.
En medio de un escenario político complejo y en busca de respaldos internos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó un encuentro en la Casa Rosada con legisladores del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA). La reunión, que contó con la estratégica presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, tuvo como eje delinear la agenda legislativa para el segundo semestre del año, aunque quedó fuertemente condicionada por la ruidosa ausencia de la jefa de la bancada oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich.
Reunión en tandas y el quiebre ético planteado por Bullrich
La convocatoria formal desde Balcarce 50 estuvo dirigida a los 21 integrantes de la representación libertaria en el Senado con el propósito de coordinar la dinámica parlamentaria y unificar los objetivos de la nueva etapa de reformas que impulsa el Ejecutivo nacional. Para optimizar el diálogo, Adorni dispuso segmentar a los legisladores en tres franjas horarias consecutivas (a las 11:00, 13:30 y 16:00 horas). Sin embargo, la expectativa de una asistencia perfecta se frustró ante los faltazos internos, siendo el de Bullrich el de mayor peso político.

La distancia tomada por la exministra de Seguridad y actual senadora visibiliza un frente de conflicto directo con el jefe de Gabinete. Días atrás, Bullrich había exteriorizado duras críticas hacia la situación patrimonial del funcionario, catalogando sus explicaciones públicas como una «omisión ética». Este distanciamiento en los despachos presidenciales ratifica una estrategia de diferenciación civil dentro del propio espacio gobernante en momentos de alta vulnerabilidad para la Jefatura de Gabinete.
Blindaje en el Senado y postergación estratégica en Diputados
A pesar de las fricciones evidentes, la paradoja de la jornada radica en que es la propia Patricia Bullrich quien comanda la ingeniería defensiva del oficialismo en la Cámara alta. La legisladora convocó para este martes a una reunión de Labor Parlamentaria con el fin de revisar los consensos de la semana pasada y bloquear el pedido de interpelación que la oposición pretende activar en la sesión especial de este jueves. La meta de la Casa Rosada es imponer el criterio de que se requieren dos tercios de los votos para tratar el emplazamiento sin dictamen previo, evitando así que el funcionario quede expuesto a una eventual moción de censura o deba comparecer de forma obligatoria el próximo 2 de julio.
En sintonía con este operativo de contención, el oficialismo logró desactivar una maniobra similar en la Cámara de Diputados. El presidente del cuerpo, Martín Menem, ordenó postergar la citación de la Comisión de Asuntos Constitucionales para la semana entrante, otorgándole una semana de gracia al jefe de Ministros y frustrando la sesión especial de interpelación que impulsaban las bancadas opositoras.
Esta postergación deliberada le permitió al Gobierno despejar los obstáculos reglamentarios y garantizar el normal desarrollo de la sesión clave de este miércoles en la Cámara baja, donde el bloque de La Libertad Avanza se muestra optimista para conseguir la media sanción del proyecto del Súper RIGI y avanzar en el tratamiento del acuerdo económico con los bonistas por el default del 2001.
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