Cumbre clave por fondos: Luis Caputo y Diego Santilli reciben a los gobernadores del Norte en plena tensión oficialista.
El Palacio de Hacienda se transformó en el epicentro de una negociación de alto voltaje político y económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al titular de la cartera de Interior, Diego Santilli, encabezan este martes una reunión decisiva con un bloque estratégico de gobernadores aliados, con el doble propósito de encauzar los reclamos financieros de las provincias y asegurar estabilidad legislativa en el Congreso de la Nación.
Negociación de recursos y el reclamo por la obra pública
La convocatoria cuenta con la participación presencial de los mandatarios provinciales Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los jefes territoriales del norte argentino arribaron a Buenos Aires con una postura unificada: exigir la reactivación inmediata de las partidas presupuestarias destinadas a las obras públicas paralizadas y garantizar la regularización de los fondos de asistencia social, esenciales para amortiguar el impacto de la crisis en sus distritos.
Desde el equipo económico conducido por Caputo buscan desactivar el malestar ofreciendo esquemas de financiamiento alternativos y el destrabe progresivo de las deudas acumuladas con las jurisdicciones. Sin embargo, la premisa de la jefatura de Hacienda se mantiene inflexible en la defensa del déficit cero, lo que obliga a los funcionarios nacionales a ensayar una compleja ingeniería financiera que equilibre el rigor fiscal con el oxígeno presupuestario que demandan con urgencia las arcas subnacionales.
Blindaje político en el Senado ante el «caso Adorni»
Más allá del debate estrictamente económico, el trasfondo político domina de forma absoluta la agenda del encuentro. La reunión bilateral se desarrolla en un escenario de extrema sensibilidad interna para la administración central, sacudida por las repercusiones en torno al «caso Adorni». La tensión derivada de la investigación patrimonial que afecta al jefe de Gabinete alteró las prioridades de la Casa Rosada y obligó a los ministros a redoblar los esfuerzos de contención sobre sus aliados externos.
En este ajedrez político, los gobernadores de este bloque peronista dialoguista resultan piezas estratégicas e indispensables para preservar los intereses del Poder Ejecutivo en la Cámara de Senadores. El oficialismo necesita imperiosamente garantizar que las delegaciones legislativas que responden a Jalil, Sáenz y Jaldo no acompañen la ofensiva de las bancadas opositoras que buscan activar mecanismos de control e interpelación contra el entorno presidencial, comprando así previsibilidad política para afrontar las reformas del segundo semestre de 2026.
