El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, arribó este martes a la región del Golfo Pérsico para iniciar una gira diplomática de tres días.
El principal objetivo del funcionario estadounidense es coordinar posturas con las naciones aliadas y garantizar que sus demandas sean consideradas en el marco de las negociaciones en curso entre Washington y Teherán.
“Realmente estamos aquí más para escucharlos que para hablar”, declaró Rubio ante la prensa apostada en la pista del aeropuerto de Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos. El jefe de la diplomacia norteamericana detalló que busca conocer de primera mano las principales preocupaciones económicas y de seguridad que afectan a la región.
Consulta con aliados estratégicos tras los avances en Suiza
La comitiva estadounidense tiene previsto visitar los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, además de mantener un encuentro oficial con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Esta ronda de consultas adquiere relevancia tras los recientes acercamientos internacionales.
“Queremos escuchar sus opiniones, especialmente después de lo ocurrido este fin de semana en Suiza, y asegurarnos de que sus puntos de vista sean tomados en cuenta en cada decisión que tomemos, porque son nuestros socios”, enfatizó el secretario de Estado.
Respecto al escenario de pacificación regional, Rubio aclaró que todos los países de la zona apoyan el fin de las hostilidades, aunque precisó que “obviamente, todo depende de los detalles de esa paz a medida que avanzamos”. Al evaluar la velocidad de las tratativas, el funcionario definió la situación de forma directa: “Es un trabajo en progreso. Creo que durante las últimas 72 horas se sentaron buenas bases, pero todavía queda mucho trabajo por hacer”.
Los ejes de conflicto: financiamiento, misiles y el control de Ormuz
El viaje del secretario de Estado se desarrolla en un contexto de alta sensibilidad geopolítica, marcado por tres elementos centrales que preocupan a los líderes árabes:
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El fondo de reconstrucción: Rubio descartó de momento solicitar aportes financieros a las monarquías del Golfo para el fondo de reconstrucción de Irán, valuado en 300.000 millones de dólares, argumentando que abordar ese asunto está “muy lejos todavía”.
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El armamento regional: El programa de misiles iraní y el patrocinio a organizaciones armadas aliadas formarán parte de la agenda de debates. Rubio puntualizó que “un fin completo de las hostilidades en toda la región no es posible mientras los grupos aliados de Irán sigan lanzando misiles y drones desde Irak y participando en actividades terroristas, como hizo Hamás y como hizo Hezbolá”, aclarando que “es un tema que se abordará en el momento adecuado dentro de estas negociaciones”.
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La supervisión del Estrecho de Ormuz: Uno de los puntos más complejos del memorando de entendimiento otorga a Irán y Omán un rol formal en la fiscalización del tráfico comercial en el estrecho de Ormuz. Esta medida genera desconfianza entre los países del Golfo, ya que implicaría que gran parte de su comercio marítimo de exportación quede supeditado a la supervisión de las autoridades de Teherán.
