«Dos de cada tres argentinos ya utilizan inteligencia artificial.» La frase, pronunciada por Tamar Colodenco, directora de Políticas Públicas de Google para la Región Sur, no es una proyección de futuro: es una radiografía del presente. En ese contexto, Google Argentina anunció este martes la entrega de 10.000 nuevas becas para sus Certificados de Carrera y el nuevo «Certificado Profesional de IA de Google», una iniciativa que busca democratizar el acceso a la formación en inteligencia artificial en todo el país.
El anuncio, realizado durante el evento «Construyendo el futuro juntos», no se limita a las becas. La compañía también destinó 700.000 dólares a través de su brazo filantrópico Google.org para financiar a cuatro ONG locales —Fundación Sadosky, Chicos.net, Fundación Caminando Juntos y Propel— con el objetivo de equipar a educadores, estudiantes y organizaciones sin fines de lucro con habilidades críticas en IA, robótica y herramientas digitales.
Una inversión que mira al PBI
Detrás del anuncio hay una cifra que merece atención: según Juan Vallejo, director general de Google Argentina, la adopción estratégica de la inteligencia artificial podría aportar más de 43.000 millones de dólares anuales a la economía local, equivalentes al 6,7% del PBI nacional. La cuenta es simple: si la IA no es una promesa sino una realidad que ya transforma procesos productivos, entonces formarse en ella no es una opción sino una necesidad competitiva.
En ese sentido, los números del propio programa de Google respaldan el argumento. Desde 2022, la compañía ya distribuyó más de 37.000 becas en el país y, según sus datos, el 70% de los graduados reportó un impacto positivo en su carrera —nuevo empleo o ascenso— a los seis meses de certificarse. Una tasa de colocación que cualquier programa de formación universitaria envidiaría.
El certificado que no exige código
El nuevo Certificado Profesional de IA, disponible en la plataforma Coursera, está diseñado para que los alumnos aprendan a usar herramientas de IA generativa para mejorar la productividad en el trabajo. Desde la creación de contenidos y el análisis de datos hasta la automatización de tareas diarias y el uso ético de la tecnología. Punto clave: no requiere conocimientos de programación. No se trata de formar ingenieros, sino de capacitar usuarios intensivos.
Los interesados deben inscribirse en el sitio Crecé con Google. Los requisitos son simples: ser mayor de 13 años, residir en Argentina, contar con acceso a una computadora e internet y presentar una barrera económica que impida costear el estudio por cuenta propia. La distribución estará a cargo de la Fundación Compromiso, a través de su programa Potrero Digital.
El ecosistema educativo se expande
Pero las becas son solo una pata del plan. Google también impulsa la formación desde la base con programas como «Experience AI», cocreado con Google DeepMind y la Fundación Raspberry Pi, que capacitará a educadores para enseñar IA a jóvenes de entre 11 y 14 años. En la misma línea, Chicos.net lanzó el concurso «Usina de ideas con IA» para escuelas secundarias, y la Fundación Caminando Juntos implementará robótica sustentable en el municipio de San Martín.
La pregunta que flota es si el Estado argentino —con su histórica dificultad para sincronizar inversión pública, infraestructura y agenda educativa— estará a la altura de este ritmo de cambio. Mientras las sociedades que avanzan no debaten si la IA transformará el trabajo, sino cómo prepararse para esa transformación, aquí el debate recién empieza a asomar. En otras latitudes ya se habla de marcos regulatorios y formación obligatoria desde la escuela media.
La iniciativa de Google no resuelve por sí sola la brecha de talento digital en Argentina, pero introduce un dato incontrastable: hay 10.000 personas que, si logran sortear la barrera de la conectividad, podrán certificarse en la tecnología que, según todas las proyecciones, redefinirá el mercado laboral de la próxima década. La pregunta es si el sistema educativo formal —actualmente enfrascado en disputas paritarias— logrará articular con esta ola o quedará mirando desde la orilla.
