El bloque del PRO presentará este jueves en la sesión ordinaria un proyecto de resolución para exigir la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La iniciativa, impulsada por el macrismo, busca que el funcionario nacional concurra a la Cámara Alta el próximo 2 de julio para brindar explicaciones detalladas sobre el incremento de sus bienes personales. Sin embargo, el espacio no cuenta con los dos tercios de los votos necesarios para aprobar el tratamiento sobre tablas.
El pedido surge luego de que el propio jefe de Gabinete reconociera públicamente haber omitido declarar una suma de 500.000 dólares en ahorros no registrados. Con este movimiento táctico, el PRO se pliega formalmente a los reclamos que la oposición dura viene sosteniendo en el recinto legislativo.
Los argumentos del PRO y los números para el bloqueo
En el texto del proyecto de resolución, la bancada macrista fundamenta la citación al funcionario centrándose en las anomalías detectadas en sus informes financieros oficiales. El pedido de explicaciones se orienta formalmente a analizar la:
«evolución de su patrimonio en función de las omisiones e inconsistencias que han surgido entre sus declaraciones juradas presentadas, las falsedades reconocidas, sus declaraciones en la Cámara de Diputados y sus manifestaciones públicas».
Pese a la gravedad institucional del planteo, el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) cuenta con los recursos políticos suficientes para desactivar la citación en el tablero de votación. El bloque libertario, compuesto por 21 legisladores, prevé bloquear la iniciativa sin mayores sobresaltos gracias al respaldo estratégico de al menos cuatro senadores de la Unión Cívica Radical (UCR), dos representantes misioneros y un legislador de Provincias Unidas.
Negociaciones de pasillo y cambios en el reglamento
El presidente del bloque del PRO, Martín Goerling, se refirió al escenario adverso y a las especulaciones sobre el comportamiento de sus pares. En una entrevista concedida a Perfil, el senador manifestó que espera «contar con los dos tercios porque uno escucha en los pasillos que es la voluntad de casi todos interpelar al jefe de Gabinete, salvo el oficialismo».
Asimismo, Goerling remarcó la importancia política de forzar el debate para dejar expuestas las posiciones de cada espacio frente al electorado, asegurando que en la sesión «va a estar la posibilidad de ver en el tablero quiénes están a favor y quiénes están en contra».
El camino regulatorio para el debate quedó condicionado tras la última reunión de Labor Parlamentaria. En dicho encuentro de presidentes de bloque se revisó un criterio previo que permitía avanzar con el aval de la mayoría absoluta y sin dictamen previo de comisión. En su lugar, se ratificó de forma estricta que cualquier proyecto de interpelación que pretenda debatirse de manera directa en el recinto requerirá, de forma obligatoria, el acompañamiento de las dos terceras partes de los legisladores presentes.
