Las tensiones comerciales en el eje Washington-Brasilia volvieron a encenderse en el marco del foro de las principales economías occidentales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó este miércoles como una acción “desaforada” la nueva amenaza arancelaria planteada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en medio de las negociaciones comerciales que ambos países mantienen en la actualidad.
El mandatario sudamericano manifestó su malestar por la postura de la Casa Blanca, argumentando que las advertencias unilaterales quiebran los compromisos previos asumidos por los equipos diplomáticos. Durante una conferencia de prensa al término de la Cumbre del G7, celebrada en la ciudad francesa de Évian-les-Bains, Lula da Silva afirmó que la medida anunciada por Washington contradecía el proceso de diálogo en curso entre las dos naciones.
Frente a los corresponsales acreditados, el líder del Partido de los Trabajadores apuntó directamente contra el estilo de conducción de la administración estadounidense:
“Creo que lo que hizo fue una cosa desaforada para Brasil. Él lo sabe. Por eso dije que sigue actuando como un emperador. Nosotros estábamos llegando a acuerdos”, declaró el mandatario brasileño, según informó Xinhua y supo la Agencia Noticias Argentinas.
La disputa arancelaria cobra relevancia en un momento delicado para el bloque del Mercosur, que busca consolidar sus exportaciones de materias primas e industriales hacia el mercado norteamericano. Las declaraciones se producen después de que Trump sugiriera la imposición de nuevos aranceles a productos brasileños, una medida que ha generado preocupación entre autoridades y sectores económicos de Brasil.
Canales diplomáticos abiertos
A pesar de los cruces verbales, el Palacio de Itamaraty optó por mantener los esquemas de trabajo técnicos ya acordados, evitando forzar una foto política de apuro en territorio europeo. Consultado sobre si había mantenido una conversación con Trump durante la cumbre del G7, Lula da Silva explicó que no solicitó una reunión bilateral porque las negociaciones entre ambos gobiernos continúan desarrollándose por los canales ya establecidos.
El jefe de Estado brasileño confía en el avance de las delegaciones ministeriales, aunque dejó en claro que la vía presidencial directa sigue reservada como último recurso ante una eventual parálisis de las mesas técnicas. “No había motivo para pedir una reunión bilateral. Nosotros estamos negociando”, señaló. El presidente brasileño aseguró, sin embargo, que mantiene abierta la posibilidad de un contacto directo con su homólogo estadounidense en caso de que las conversaciones no alcancen resultados satisfactorios.
