Suiza venció 2-1 a Canadá y lidera su zona en el Mundial 2026.
El seleccionado de Suiza dio un paso fundamental en sus aspiraciones mundialistas al derrotar por 2 a 1 a su par de Canadá en un vibrante encuentro disputado en el BC Place Stadium de Vancouver. Con este resultado, el conjunto helvético logró sellar su clasificación a la próxima instancia del certamen continental en el primer puesto de su zona, dejando a los norteamericanos en el segundo lugar de la tabla de posiciones.
Ráfaga helvética y reacción canadiense
Tras una primera mitad sumamente pareja y estudiada, las principales emociones llegaron en el complemento. Suiza golpeó desde el vestuario al primer minuto del segundo tiempo por intermedio de Ruben Vargas, quien rompió la paridad y descolocó la estrategia defensiva del elenco conducido por la escuadra canadiense.
El entrenador suizo movió el banco de suplentes con acierto y mandó a la cancha a Johan Manzambi en reemplazo de Christian Fassnacht. La modificación dio frutos inmediatos, ya que a los 11 minutos del período final, el propio Manzambi estiró la ventaja para el 2 a 0 parcial. Lejos de entregarse ante su público, Canadá reaccionó y descontó a los 30 minutos a través de Promise David, un ingresado desde el banco que le aportó frescura al ataque y mantuvo el suspenso hasta el pitazo final.
Resistencia suiza ante la ofensiva norteamericana
En el balance estadístico, el desarrollo del juego mostró facetas contrapuestas. Suiza manejó los hilos del mediocampo con un 57% de posesión del balón y una alta efectividad en la distribución, completando 385 pases correctos contra 243 de su rival.
Sin embargo, Canadá fue mucho más vertical y agresivo en los metros finales, registrando un total de 13 remates francos al arco frente a los escasos 6 intentos del combinado europeo. La fricción física se hizo sentir en cada sector de la cancha con un saldo de 19 faltas cometidas por Suiza y 13 por el lado canadiense, aunque el juez del encuentro optó por mantener el rigor disciplinario sin la necesidad de exhibir tarjetas rojas. Con este panorama, el pitazo final decretó la alegría helvética en suelo canadiense.
