A 11 años de la primera movilización histórica que marcó un antes y un después en el país, las calles de Trelew volvieron a poblarse de carteles, consignas y un reclamo unánime
Cientos de personas se concentraron en la Plaza Independencia para sumarse a una nueva convocatoria nacional de Ni Una Menos, transformando la jornada en un grito colectivo contra la violencia de género, el aumento de los femicidios y el recorte de los presupuestos estatales destinados a la prevención y asistencia.
Un reclamo multisectorial en la Plaza Independencia
La marcha en la ciudad valletana congregó a un amplio arco de organizaciones feministas, sociales, sindicales y transfeministas que unificaron posiciones en una multisectorial. Durante el acto central, se dio lectura a una serie de documentos donde se expuso el agotamiento de los colectivos frente a la persistencia de los crímenes de género en el país.
“Hace 11 años salimos a las calles a gritar Ni Una Menos y hoy seguimos marchando hartas y cansadas de que nos sigan matando”, expresaron con crudeza desde una de las agrupaciones convocantes.
En los discursos se subrayó con preocupación la estadística que indica que en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas, denunciando además la revictimización judicial que sufren las mujeres y disidencias mientras muchos de los agresores gozan de impunidad.
Pedido de justicia por Agostina, Dulce y Noelia
El tramo más sensible y enérgico de la movilización estuvo marcado por los pedidos de justicia ante los casos recientes que conmocionaron a la opinión pública local y nacional. Hubo menciones explícitas a los femicidios de Dulce y Noelia, advirtiendo que los datos oficiales reflejan realidades desgarradoras y familias destruidas.
Asimismo, la columna de manifestantes apuntó con dureza contra el accionar judicial y los tiempos institucionales en el caso de Agostina. Desde la multisectorial criticaron la intervención inicial de la Fiscalía, señalando que los protocolos de búsqueda ante su desaparición no fueron activados con la celeridad y la urgencia que requería la situación de riesgo de la menor.
Precarización, ajuste y el rol de las trabajadoras
La jornada de protesta en Trelew no se limitó a la violencia física, sino que extendió su análisis hacia los condicionantes socioeconómicos que desprotegen a las mujeres. Columnas de docentes autoconvocadas y jubiladas expusieron cómo la pobreza y el deterioro económico profundizan la vulnerabilidad de género. «Somos un 80% de docentes mujeres y hoy estamos atravesadas por salarios de miseria y endeudamiento», manifestaron las trabajadoras de la educación.
Tras realizar una intervención simbólica frente al edificio municipal, la multitud recorrió las calles céntricas bajo las banderas de «Vivas, libres y desendeudadas nos queremos». Las manifestantes concluyeron la acción remarcando que la violencia institucional y discursiva prepara el terreno para las agresiones más graves, cerrando la movilización con una premisa clara: «Justicia es que no vuelva a pasar».
