El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desmintió categóricamente las versiones que aseguraban el fin de las conversaciones diplomáticas con Irán
A través de sus canales oficiales, el mandatario calificó de «falsos y erróneos» los reportes que hablaban de un congelamiento en el canal de comunicación entre Washington y Teherán, afirmando que el intercambio de mensajes se mantiene de forma diaria.
Un canal de comunicación diario y sin pausas
Frente a las especulaciones de los últimos días, Trump utilizó su plataforma Truth Social para detallar la frecuencia de los contactos. «Las conversaciones entre nosotros han sido continuas, incluyendo las de hace cuatro días, hace tres días, hace dos días, hace un día y hoy», precisó el jefe de Estado norteamericano, buscando sepultar los rumores de un portazo diplomático.
A pesar de la insistencia en mantener el diálogo abierto, el líder estadounidense no ocultó la incertidumbre que rodea a estas gestiones, señalando que «nunca se sabe adónde conducen».
La presión de Washington por un acuerdo definitivo
El núcleo del mensaje de Trump no solo fue aclaratorio, sino también un fuerte llamado de atención hacia las autoridades iraníes para destrabar un conflicto geopolítico que arrastra décadas. Según reveló, el mensaje transmitido a Teherán fue directo: «Es hora, de una forma u otra, de que lleguen a un acuerdo».
Haciendo hincapié en el factor histórico, el mandatario recordó de manera crítica la extensión de los desencuentros con el país islámico. «¡Llevan 47 años haciendo esto y no se puede permitir que continúe por más tiempo!», fustigó.
Cruce de versiones en el escenario internacional
La aclaración de la Casa Blanca surge como respuesta directa a informaciones cruzadas en el tablero de Oriente Medio. Mientras Trump apuntó contra los medios de comunicación por difundir un supuesto final de las negociaciones, desde el lado iraní la postura pública mostró matices diferentes.
Pocas horas antes, la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim había replicado que Teherán suspendería cualquier tipo de diálogo con los Estados Unidos. Según esa versión, la condición impuesta por Irán para retomar las mesas de trabajo era estricta: un cese inmediato de los combates perpetrados por Israel en el sur del Líbano. Por el momento, Washington prefiere mostrar que los hilos de la diplomacia siguen tensos, pero no rotos.
