Una imponente movilización de fuerzas militares conjuntas se prepara para tomar el control de los pasajes más australes del continente americano ante la latente amenaza de catástrofes ambientales y accidentes náuticos destructivos.
En una de las regiones más inhóspitas y codiciadas del planeta, el extremo sur del país se convertirá en el epicentro de maniobras tácticas de alta complejidad. La acción busca blindar la seguridad en un corredor marítimo donde la ferocidad del clima y el intenso tráfico internacional exigen respuestas inmediatas para evitar tragedias humanitarias y ecológicas.
Las armadas de Argentina y Chile han comenzado a coordinar un masivo dispositivo logístico de cara a los próximos meses. Un operativo en el Canal Beagle pondrá a prueba cómo responder ante emergencias marítimas. La iniciativa de adiestramiento binacional, denominada oficialmente como el ejercicio combinado «Viekarén», se ejecutará durante el mes de agosto en las complejas aguas compartidas del extremo sur de la Patagonia.
Maniobras de combate contra la contaminación y rescates al límite
La importancia de este despliegue radica en su capacidad de preparar a los efectivos frente a contingencias reales y extremas en el mar. Las tripulaciones ensayarán de forma exhaustiva operaciones críticas de búsqueda y rescate, protección de la vida humana en el mar, control de graves episodios de contaminación por derrames de hidrocarburos y la estricta fiscalización del tráfico marítimo internacional. Estas tareas constituyen responsabilidades permanentes de ambas instituciones en una zona geográfica signada por tormentas polares y una geografía náutica sumamente traicionera.
Para afilar los procedimientos operativos y logísticos, las máximas autoridades del Distrito Naval Beagle de la Armada de Chile y del Área Naval Austral de la Armada Argentina mantuvieron una cumbre bilateral estratégica en la localidad de Puerto Williams. Allí revisaron cada protocolo técnico y firmaron las actas oficiales que formalizan la realización de esta histórica XXVI (vigésimo sexta) edición anual del ejercicio combinado. El documento final fue rubricado y validado por el Capitán de Navío Manuel Iturria (comandante del Distrito Naval Beagle de Chile) y por el Capitán de Navío Carlos Alberto Soto (jefe del Estado Mayor del Área Naval Austral de Argentina).
Un pacto histórico de paz que frena tragedias en el Atlántico Sur
La preparación de estas maniobras de rescate responde a una política de estado bilateral que se sostiene de manera ininterrumpida desde el año 1999. Este ejercicio no es aislado, sino que integra de manera orgánica las vitales medidas de confianza mutua que están contempladas en el histórico Tratado de Paz y Amistad firmado por ambas naciones en 1984, un acuerdo fundamental que sepultó los antiguos conflictos fronterizos y abrió canales de cooperación estratégica permanentes.
Al respecto, el jefe de Operaciones del Área Naval Austral argentina, Capitán de Fragata Heraldo Dédalo Da Luz, destacó con firmeza: “Se trata de un ejercicio que seguirá fortaleciendo nuestra cooperación y nos dará la posibilidad de interactuar y establecer estándares comunes para enfrentar cualquier caso real relacionado con el salvamento marítimo y el combate contra la polución en el mar”. En sintonía, desde el lado chileno, el Capitán de Corbeta Litoral Felipe Pérez aportó: “Nos sentimos sumamente orgullosos de poder realizar este ejercicio entre ambas Armadas y que nos permitirá profundizar los procedimientos de actuación ante eventuales emergencias marítimas”. Cabe resaltar que la presente edición será organizada bajo la dirección técnica de la Armada Argentina, cuyos mandos ya celebraron una asamblea previa de planificación en la ciudad de Ushuaia para asentar las bases tácticas del inminente despliegue de agosto.
