Un fuerte cimbronazo sacude los despachos económicos de la Casa Rosada tras confirmarse que el Sector Público Nacional quebró su racha positiva.
La caída del superávit en el sexto mes del año encendió las alarmas financieras, obligando al Ejecutivo a recalcular su estrategia ante los ojos de los mercados internacionales. El rojo en las cuentas públicas impidió alcanzar el exigente objetivo acordado de manera semestral con los técnicos de Washington, abriendo un escenario de total expectativa de cara a las próximas revisiones bilaterales.
La caída de junio y los motivos del rojo fiscal
El bache financiero se profundizó debido a una combinación de factores estacionales y decisiones de calendario. El Sector Público Nacional registró un déficit por $1.024.891 millones durante junio. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la contracción de los ingresos a la postergación de las declaraciones juradas del Impuesto a las Ganancias para personas humanas, cuyo vencimiento fue trasladado hacia finales de agosto.
A este aplazamiento impositivo se sumó el impacto del pago del medio aguinaldo y dificultades para contener ciertas partidas. El director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, detalló a la prensa que el Gobierno no pudo ajustar tanto el gasto, en parte por la interacción de las prestaciones sociales y por duplicar el gasto en subsidios energéticos. Esta dinámica provocó una caída de los ingresos superior al 10% en términos reales interanuales, exponiendo las complejidades de sostener el ajuste en pleno ciclo recesivo.
El desvío semestral y la búsqueda de un perdón clave
Las cifras finales del período enero-junio revelaron que el Ejecutivo recaudó un total de $6,3 billones, quedando por debajo de los $6,9 billones que se habían pactado originalmente con el organismo multilateral. Esta diferencia de aproximadamente $570.000 millones forzará a la administración de Javier Milei a solicitar un waiver ante las autoridades de Washington para evitar sanciones y dar luz verde a las metas del programa vigente.
Revisión contrarreloj y la visita de Kristalina Georgieva
A pesar del incumplimiento, analistas de firmas como GMA Capital señalaron que el desvío es acotado y no pone en duda el ancla fiscal, aunque reduce el margen para la segunda mitad del año. La prueba de fuego ocurrirá a fines de julio con una revisión clave que permitiría destrabar un desembolso superior a los US$ 680 millones, coincidiendo con el desembarco de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, al país para reunirse con el presidente Milei. Economistas de la city como Fausto Spotorno y Camilo Tiscornia coincidieron en que el desvío es pequeño y que la clave final estará en cumplir la meta anual a medida que se recupere la actividad económica.
