Chubut lidera la tasa nacional de casos de Síndrome Urémico Hemolítico y advierten por focos en invierno
La provincia de Chubut encabeza la tasa de incidencia de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) en toda la Argentina, alcanzando un registro de 1,99 casos cada 100.000 habitantes. La cifra supera ampliamente los promedios de distritos históricamente más densamente poblados como la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba o Mendoza, que oscilan entre el 0,34 y el 1,2.
La advertencia fue emitida este martes por la Dra. Marcela Boscardin, especialista en nefrología pediátrica del Hospital Zonal de Trelew, quien alertó sobre una serie de factores atípicos que encendieron las alarmas en el sistema sanitario provincial durante este invierno.
Anomalía estacional y extensión a nuevas zonas
En lo que va de 2026, entre los meses de enero y julio, ya se contabilizan ocho pacientes infectados en territorio chubutense. Entre ellos se destaca un niño derivado el pasado 24 de julio que permanece internado bajo tratamiento de diálisis y con un severo compromiso renal.
Más allá del número de contagios, los especialistas remarcan dos características inusuales en este periodo:
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Casos en pleno invierno: La patología dejó de ser un cuadro de aparición exclusiva durante los meses de altas temperaturas o la época estival.
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Descentralización geográfica: Mientras que históricamente los registros se concentraban en el Valle Inferior del Río Chubut (Trelew, Rawson y Puerto Madryn), en este ciclo se confirmaron tres casos en el departamento Futaleufú (Esquel) y uno en la localidad de Río Senguer.
El factor diferencial: las aguas inseguras
Si bien la contaminación alimentaria asociada a carnes mal cocidas (como hamburguesas) o lácteos sin pasteurizar es un riesgo común en todo el país, en Chubut los equipos de salud detectaron una variable clave vinculada al perfil de los menores afectados, coincidiendo habitualmente con la incorporación de frutas y verduras frescas a su dieta.
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«Nuestra provincia tiene un factor que los diferencia y ese factor lo tenemos que buscar; el equipo nuestro de salud sabe muy bien que son las aguas inseguras», remarcó la Dra. Boscardin.
Entre las principales líneas de investigación epidemiológica se apunta a:
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Canales de riego: Utilización directa o contacto con agua de canales vinculados al río.
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Plataformas agrícolas: Extracción de agua del río para producción sin procesos de potabilización.
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Espacios verdes: Uso inadecuado de aguas de reúso no tratadas para el riego de plazas y parques públicos.
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Alimentos frescos: Ingesta de vegetales mal lavados o regados con fuentes no potables durante la alimentación complementaria en lactantes.
Tratamiento complejo y un seguimiento médico de 16 años
Al no existir una cura farmacológica o antibiótica inmediata para revertir el cuadro agudo, el abordaje clínico exige un soporte intensivo que puede incluir transfusiones de glóbulos rojos y diálisis peritoneal en las unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP), centralizándose las derivaciones más complejas en el Hospital Zonal de Trelew.
Los profesionales recuerdan que la atención no finaliza con el alta hospitalaria: el seguimiento médico de los pacientes con Síndrome Urémico Hemolítico se extiende por 16 años. Este control riguroso a largo plazo resulta indispensable para monitorear la evolución de las secuelas renales, prevenir complicaciones crónicas y evitar que los casos severos terminen derivando en la necesidad de un trasplante.
