El arranque de las vacaciones de invierno en la Patagonia encendió las alarmas de las autoridades locales.
El fantasma de la crisis económica nacional, sumado a un factor climático preocupante como la escasez de nevadas en las zonas cordilleranas, configura un escenario complejo para el sector. El propio ministro de Turismo y Áreas Protegidas provincial, Diego Lapenna, reconoció abiertamente que el contexto actual condiciona fuertemente las expectativas de este receso invernal.
Esquí sin nieve y el impacto de la motosierra económica
Instalado en la cordillera junto a su familia, el funcionario provincial admitió que, si bien el principal centro de esquí de la provincia logró abrir sus puertas y ya recibe a los primeros visitantes, la falta de precipitaciones y las temperaturas templadas juegan en contra. Toda la región patagónica necesita urgentemente una fuerte nevada para consolidar el movimiento de turistas.
Lapenna fue sumamente realista al analizar el panorama y advirtió que la provincia no es una isla frente a la delicada situación financiera que atraviesa el país. Aunque remarcó que tanto el Gobierno como los prestadores privados hicieron los deberes ofreciendo tarifas competitivas y campañas de promoción agresivas, admitió que no espera que esta sea una de las mejores temporadas de la historia. De todas formas, la costa chubutense busca compensar la balanza con el inicio de la temporada de avistaje de ballenas en la Península Valdés, un atractivo que ya empieza a registrar su mayor pico de demanda estacional.
El salvavidas de los 60 millones de dólares y el cambio de consumo
A pesar de la coyuntura, el ministro prefirió poner el foco en el mediano plazo y destacó el notable comportamiento del sector privado, que sigue apostando fuerte por la provincia. Actualmente, Chubut registra proyectos de inversión en marcha por más de 60 millones de dólares. Entre las obras más ambiciosas se encuentra la edificación del primer hotel cinco estrellas de la provincia, planificado para inaugurarse a finales de este año, además de nuevos desarrollos de cabañas y complejos hoteleros en Puerto Pirámides.
Para la cartera turística, este flujo de capitales privados demuestra que la confianza en el destino sigue intacta a pesar de las variables macroeconómicas que la provincia no puede controlar. Por otro lado, el funcionario explicó que el perfil de los viajeros mutó drásticamente en el último tiempo: las clásicas vacaciones familiares de 15 días quedaron en el olvido, siendo reemplazadas por escapadas exprés de fin de semana y turismo de experiencias personalizadas. Ante este escenario cambiante, Chubut ya se encuentra planificando las estrategias de promoción para la temporada de pingüinos y el verano, mientras busca consolidar el exigente mercado brasileño.
