La fiebre mundialista paraliza a todo el país y las supersticiones están a la orden del día, llegando incluso a lo más alto del poder político.
El presidente Javier Milei descartó de manera oficial realizar un viaje relámpago a los Estados Unidos para presenciar el esperado choque decisivo entre Argentina y España este domingo en Nueva York. Lejos de las tribunas norteamericanas, el mandatario nacional optó por una decisión drástica: quedarse recluido en la Quinta de Olivos para cumplir a rajatabla un particular y extremo ritual de vestimenta que, según sus propias palabras, ha sido infalible para asegurar el éxito de la Scaloneta en su camino a la gloria.
Sin viaje a Nueva York y una obsesión extrema por la mística
A pesar de los rumores que sugerían una travesía exprés del jefe de Estado para acompañar al plantel tras el agónico y emocionante triunfo por 2 a 1 ante Inglaterra, el panorama será muy diferente. El mandatario se quedará en Buenos Aires. «Vamos a seguir mirándolos desde Olivos, miré todos los partidos ahí», confió el Presidente, dejando en claro que el escenario de la contienda no se toca por cábala.
Sin embargo, el dato que verdaderamente causó furor es el místico atuendo que viste cada vez que juega el seleccionado de Lionel Scaloni. Milei confesó que utiliza de forma ininterrumpida una campera de la petrolera estatal YPF durante los noventa minutos de juego. «Lo miro siempre con una campera de la petrolera que ya saben y ganamos, no me la saqué nunca más», reveló de manera descontracturada. El nivel de obsesión con la prenda roza el sufrimiento físico, ya que el propio presidente admitió el calor que le genera en plena tensión del partido: «Transpiro como un condenado, pero la única vez que me la saqué nos hicieron un gol, así que no me la saqué nunca más».
Ofrecimiento de la Casa Rosada y la promesa de no figurar en la foto
Con la mente puesta en lo que podría ser la conquista de la ansiada cuarta estrella mundialista frente a la temible selección de España (que viene de eliminar a Francia en la otra semifinal), Milei volvió a mover las fichas de la diplomacia deportiva. El Presidente reiteró su ofrecimiento formal para que la Selección Argentina utilice los míticos balcones de la Casa Rosada y festeje junto a la multitud en la histórica Plaza de Mayo en caso de consagrarse bicampeones.
Fiel a su postura de no usufructuar políticamente los logros deportivos ajenos, el líder de La Libertad Avanza prometió bajarse de cualquier protocolo oficial durante el festejo y mantenerse al margen de las cámaras si el plantel acepta la propuesta. «No tengo nada que hacer en esa foto», había expresado con anterioridad, remarcando que el momento de gloria debe pertenecer de forma exclusiva a los futbolistas y al pueblo argentino. De este modo, entre rezos, nerviosismo y una campera que no se quita por nada del mundo, el Presidente aguardará el silbatazo final en Olivos soñando con un nuevo grito de campeón.
