Una batalla de nervios, reclamos cruzados y máxima tensión al borde del reglamento paralizó los corazones de los millones de fanáticos que siguen la definición de la Copa del Mundo.
El cierre del tiempo reglamentario se transformó en un hervidero absoluto tras una violenta secuencia que dejó al combinado nacional en inferioridad numérica y provocó una reacción pocas veces vista por parte de nuestro capitán. El clima de final se picó al extremo en una jugada que pudo haber cambiado por completo el destino del partido y que desató una fuerte polémica dentro del campo de juego.
La patada de Enzo Fernández que desató la expulsión en el adicionado
El dramatismo se apoderó del MetLife Stadium cuando ya se jugaba el tiempo de descuento de la segunda mitad. El mediocampista de la Selección Argentina, Enzo Fernández, vio la tarjeta roja tras recibir una segunda amonestación por propinarle una durísima patada al defensor español Pau Cubarsí. La primera amonestación para el volante del Chelsea se había gestado apenas unos minutos antes, luego de que le protestara de forma airada al árbitro principal esloveno, Slavko Vinčić, una infracción previa que el colegiado no había sancionado.
Esta baja obligó a reformular por completo el esquema táctico nacional para afrontar los minutos críticos con diez hombres. De acuerdo con el seguimiento minuto a minuto realizado por el portal deportivo TN, la salida del volante central dejó un hueco sensible en el mediocampo justo en el instante en que «La Roja» buscaba asfixiar el área albiceleste para evitar el inminente tiempo suplementario.
El descontrol de Cucurella y el desesperado pedido de roja de Lionel Messi
Inmediatamente después de la expulsión de Enzo Fernández, la temperatura del partido escaló a niveles insospechados. El capitán argentino, Lionel Messi, protagonizó un fuertísimo cruce con el lateral izquierdo español, Marc Cucurella. El astro rosarino explotó de bronca y le exigió de forma vehemente al árbitro Vinčić la tarjeta roja directa para el defensor de España, acusándolo de haberle hablado y proferido insultos cubriéndose el rostro con la mano de manera antideportiva.
A pesar de las airadas protestas de «La Pulga» y de gran parte de los futbolistas argentinos, tanto la terna arbitral de campo como los asistentes tecnológicos del VAR decidieron desestimar por completo el desesperado pedido del capitán. La polémica secuencia dejó en evidencia el clima de guerra psicológica que dominó las últimas acciones previas al alargue, encendiendo un debate global en las redes sociales sobre el comportamiento del futbolista español en los instantes más calientes de la final.
