Un clima de profunda desazón y sincera honestidad se apoderó de las entrañas de la Albiceleste inmediatamente después del pitazo final en el MetLife Stadium.
Tras la agónica caída por 1-0 ante España en el tiempo suplementario, el estratega de la Selección Argentina rompió el silencio directo desde el terreno de juego. Con las pulsaciones a mil pero una llamativa templanza, el conductor táctico soltó una cruda confesión que devela el calvario interno que arrastraba el plantel y expuso las verdaderas razones por las cuales el equipo no logró sostener el ritmo físico en la definición de la Copa del Mundo.
El calvario físico de la Scaloneta: «Llegamos en un momento muy justo»
Sin ánimos de poner excusas baratas pero con la necesidad de esclarecer el panorama, el director técnico de la Albiceleste destapó las severas complicaciones que dinamitaron el rendimiento del equipo a lo largo de los 120 minutos. Argentina padeció un desgaste atroz durante toda la competencia y la final fue el punto de quiebre absoluto. El combinado nacional sufrió bajas catastróficas en su andamiaje defensivo titular al perder por severas molestias físicas a su dupla central de gala: Cristian «Cuti» Romero y Lisandro Martínez, lo que obligó a realizar parches de emergencia sobre la marcha.
«Tengo un montón de cosas para decir de cómo llegamos acá, pero no vale la pena. Agradecimiento eterno a estos chicos que llegaron a otra final y compitieron. Ellos fueron mejores, pero me guardo un gran recuerdo de este grupo, tenemos que darle validez a haber llegado acá, cuesta un montón», disparó de manera frontal el entrenador de Casilda. El técnico reconoció abiertamente que el plantel arribó «muy justo» desde lo físico a la cita cúlmine, ponderando que los futbolistas se vaciaron por completo en la cancha pese a no tener más combustible en el tanque.
Lección de grandeza: Levantarse tras el golpe y valorar el segundo puesto
Lejos de ingresar en polémicas arbitrales o lamentos eternos, Scaloni dio una clase magistral de deportividad y envió un mensaje contundente destinado a calmar las aguas en el territorio nacional. El DT remarcó que el fútbol tiene estas facetas ingratas y que el verdadero temple de un grupo humano se demuestra en las paradas más difíciles. «Somos grandes en la victoria y debemos serlo en la derrota. Asumimos haber perdido, dimos todo, pero si dejan todo como hoy es un gran ejemplo para nuestra gente y país. Se pierde y hay que levantarse otra vez», sentenció con hidalguía.
Para cerrar su descargo protocolar, el técnico hizo una férrea defensa del subcampeonato mundial, una posición históricamente castigada por la exitista cultura futbolera argentina. «Yo me acuerdo de los segundos, porque cuesta un montón llegar, hay que darle validez. Nos gustaría haber ganado, pero solo tengo palabras de agradecimiento. Se puede jugar bien o mal, pero cuando te brindás así es difícil reprochar», concluyó el líder de la Scaloneta, dejando en claro que el orgullo por este grupo permanece intacto de cara a los desafíos venideros.
