La relación bilateral entre la Argentina y Brasil atraviesa su punto de mayor tensión diplomática tras las recientes declaraciones del presidente Javier Milei durante un acto político en San Pablo.
En respuesta a las descalificaciones pronunciadas contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, el canciller brasileño, Mauro Vieira, tildó los dichos de “graves e inaceptables” y acusó al jefe de Estado argentino de entrometerse en los asuntos internos del país vecino.
El conflicto se desencadenó luego de que Milei participara el pasado 25 de julio en el lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, donde calificó a Lula de «ladrón» y «presidiario». Durante dicho acto, el presidente argentino arremetió contra la gestión local:
“Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’, que se refleja en las acciones y los mercados, estoy hablando de ese mismo que mete preso a opositores por el solo hecho de ser opositores”, afirmó Milei en territorio brasileño.
La respuesta del Palacio de Itamaraty y la citación al embajador
Frente a estas declaraciones, el canciller Mauro Vieira expresó el firme rechazo del gobierno brasileño durante una entrevista con TV Globo, cuestionando la conducta del mandatario argentino durante su visita privada:
“Todo este episodio es sumamente grave e inaceptable. Las declaraciones del presidente de Argentina fueron muy graves y generaron una muy mala recepción. Dichas declaraciones fueron críticas y muy agresivas hacia el gobierno brasileño, el pueblo brasileño, las instituciones, el poder ejecutivo, el poder legislativo y el propio Presidente de la República. Constituyeron una injerencia en los asuntos internos, en los asuntos nacionales”, sostuvo el canciller.
Pese a la gravedad del cuadro diplomático, Vieira descartó por el momento un rompimiento formal de relaciones, aunque exigió explicaciones oficiales:
“La retirada de los embajadores es una medida muy seria. En este contexto de preservación, no vamos a hacer eso ahora. Necesitamos explicaciones del gobierno argentino: ¿por qué el presidente de Argentina vino a territorio brasileño para hacer este tipo de declaraciones, tan duras, groseras e inaceptables? Pero debemos trabajar para lograr el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se basa en eso, en el diálogo”, aclaró.
Como primera medida institucional, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó de urgencia al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitirle formalmente el malestar por los improperios emitidos en San Pablo. A su vez, el gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli.
A través de un comunicado oficial, la Cancillería brasileña remarcó la gravedad del hecho en el marco de la historia bilateral:
“No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el Jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño. Es especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”, concluyó la nota oficial.
