En un nuevo capítulo de la escalada en la relación bilateral, el canciller de Brasil, Mauro Vieira, se reunirá este lunes por la tarde con el embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi.
El encuentro formal tiene como objetivo exigir explicaciones tras las críticas vertidas por el presidente Javier Milei contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
La citación fue notificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño (Itamaraty) en medio del creciente malestar generado por el discurso del líder libertario el pasado sábado en San Pablo, donde respaldó de forma explícita la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Durante su intervención en el acto político, el jefe de Estado argentino afirmó que el país vecino atraviesa por el «riesgo Lula» e instó a los ciudadanos locales a volcarse a las urnas pensando en el futuro político del país:
“Lo que decidan, en el corto plazo, en las urnas, sin lugar a dudas, tendrá ramificaciones en las próximas décadas”, afirmó Milei durante su alocución, convocando al pueblo brasileño “a no dejarse robar el futuro” y a elegir en función de las próximas generaciones.
Los motivos de la citación y las acusaciones de financiamiento
Según detalló el diario Folha de S.Paulo, la decisión de Itamaraty de convocar al diplomático argentino se profundizó tras los cuestionamientos directos dirigidos hacia el magistrado del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, en el evento encabezado por la oposición brasileña.
A la tensión generada por el acto público se sumaron declaraciones formuladas por el propio Milei durante una entrevista periodística. En ese espacio, el mandatario argentino sostuvo que la administración de Lula da Silva habría destinado fondos para financiar una campaña contraria a los intereses de la Argentina, un señalamiento que terminó de detonar la reacción institucional en Brasilia.
Con la reunión entre Vieira y Raimondi, el conflicto diplomático entre ambos socios comerciales del Mercosur entra en una etapa de alta sensibilidad que marca un distanciamiento inédito entre ambas administraciones.
