El consumo de carne de cerdo casi se triplicó en los últimos 20 años y ya compite con el asado vacuno.
El consumo de carne porcina en la Argentina superó los 20 kilos por persona al año, consolidando una profunda transformación en la mesa de los hogares nacionales. Este crecimiento exponencial —que representa un incremento del 171% en las últimas dos décadas, al pasar de 6,22 kilos per cápita en 2006 a casi 19 kilos en 2025— responde a una combinación de factores vinculados al precio, la ciencia y los nuevos hábitos alimentarios, según explicó Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina, en una entrevista con Infobae en Vivo.
Brecha de precios y el impacto en el mostrador
El factor determinante en la expansión de la categoría ha sido el diferencial económico frente a la carne vacuna. Mientras que el kilo de carne vacuna promedia los $18.564, opciones como el pechito de cerdo se consiguen a $8.944 (menos de la mitad) y el pollo fresco ronda los $4.822.
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«La puerta de entrada al cerdo siempre fue el precio», reconoció Seijas, detallando que este año la diferencia llegó a alcanzar hasta un 120%, registrándose picos en febrero donde tres kilos de pechito equivalían a uno solo de asado vacuno.
Este cambio de dinámica económica impulsó que cortes tradicionalmente destinados a la industria chacinera (como la nalga, la bola de lomo, la cuadrada, el cuadril y el carré) hoy lleguen frescos directamente a las carnicerías. En particular, el pechito de cerdo se transformó en el reemplazo directo del asado tradicional en los encuentros sociales, acompañado por el auge de las milanesas elaboradas con cortes porcinos.
Propiedades nutritivas y respaldo científico
Para derribar mitos arraigados durante décadas sobre la grasa porcina, un informe reciente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) aportó evidencia científica que valida las propiedades nutritivas de la proteína. El estudio confirmó que las grasas del cerdo son saludables y comparables a las del aceite de oliva.
Asimismo, el relevamiento destacó que la carne porcina aporta:
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Proteínas de alto valor biológico y minerales esenciales.
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Creatina natural, posicionándose como un alimento altamente recomendado para deportistas que buscan una alimentación magra sin necesidad de recurrir a suplementos externos.
Contexto macroeconómico y caída del consumo vacuno
El fenómeno porcino se da en paralelo a una contracción en el consumo de carne vacuna, que cayó a 47,3 kilos per cápita, marcando el nivel más bajo en dos décadas según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
De acuerdo con registros de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha), el comportamiento inflacionario favoreció la competitividad del sector: mientras el año pasado la carne vacuna aumentó un 56,8% frente a una inflación del 31,5%, el cerdo lo hizo en un 29,4%, logrando mantener precios estables y convirtiéndose en un producto clave para cuidar el bolsillo de los consumidores.
