Un escándalo diplomático de proporciones inéditas sacude las relaciones bilaterales en la región.
La participación del jefe de Estado argentino en un acto político en suelo brasileño desencadenó una enérgica ola de repudios institucionales que promete congelar aún más el vínculo entre ambas administraciones.
El viaje del presidente Javier Milei a Brasil para participar de una convención del Partido Liberal y respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro provocó un duro rechazo por parte del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y profundizó la tensión diplomática. Durante su intervención de 25 minutos en San Pablo, el mandatario arremetió de forma directa contra el presidente brasileño, a quien tildó de «el ladrón» y «el presidiario», al tiempo que cuestionó al magistrado del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por impedirle visitar al expresidente Jair Bolsonaro.
Repudio masivo en el PT, el Gabinete y la Corte Suprema
Las reacciones del oficialismo vecino no se hicieron esperar ante los ataques dirigidos a las instituciones democráticas brasileñas. Desde el Partido de los Trabajadores (PT), su titular Edinho Silva calificó el comportamiento de Milei como «inadmissível» y disparó duramente:
«Resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a las instituciones brasileñas de manera irrespetuosa. Ha demostrado en reiteradas oportunidades no estar a la altura del cargo que ejerce», remarcó la conducción partidaria.
A los rechazos se sumó el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, quien cuestionó el programa económico libertario señalando que «gobernar es cuidar de las personas y no desmantelar derechos». En paralelo, la máxima esfera judicial intervino formalmente: el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, tildó de «irrespetuosas» las palabras del argentino contra Moraes y defendió enfáticamente la autonomía del Poder Judicial.
Ataque al «socialismo» y una agenda paralela sin cumbre oficial
Durante su enfático discurso ante la militancia bolsonarista, Milei defendió la ortopedia de su plan económico y criticó sin concesiones a los proyectos de izquierda continentales: «Los argentinos somos profetas de un futuro distópico. Vivimos las consecuencias de llevar el socialismo hasta las últimas consecuencias y vimos cómo los zurdos nos hundieron en la pobreza».
Se trató del tercer viaje formal del Presidente al país vecino desde el inicio de su mandato. Sin embargo, la gira volvió a caracterizarse por la absoluta ausencia de encuentros institucionales con las autoridades del Poder Ejecutivo brasileño, confirmando el distanciamiento definitivo entre dos socios centrales del Mercosur enfrentados por una brecha ideológica inconciliable.
