Sin embargo, la acumulación de iniciativas y las demoras en torno a la reforma electoral —considerada prioritaria por la Casa Rosada— amenazan con generar un cuello de botella y ralentizar el tratamiento de las leyes en el recinto tras la finalización del Mundial.
Desde el Poder Ejecutivo defienden la centralidad del Palacio Legislativo en la estrategia de gestión. En los despachos de Balcarce 50 explicaron a TN el núcleo de la visión oficial:
“El Gobierno tiene una mirada reformista de la política y las reformas se hacen en el Congreso a fuerza de leyes. Probablemente haya temas que tienen que ver con otros aspectos de la gestión, pero la principal gestión son las reformas que impulsa en el Congreso”, sintetizaron las fuentes gubernamentales.
La extensa lista de proyectos y las prioridades de la Casa Rosada
La cantidad de reformas impulsadas por el oficialismo abarca desde proyectos con media sanción, como el super-RIGI, la Ley Hojarasca y los cambios al régimen de Zona Fría, hasta propuestas bajo revisión técnica. En este último grupo destacan la reforma del Banco Central, modificaciones a la Ley de Inocencia Fiscal, el “shutdown” del Estado, la reforma del Código Penal y las desregulaciones del ministerio de Federico Sturzenegger sobre los mercados inmobiliario, de capitales y la ley de cabotaje.
A este listado se suman iniciativas ya presentadas pero postergadas, como la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, reformas a las leyes de Salud Mental y de Sociedades, la Ley de Lobby, la prevención de la ludopatía y la Adhesión al Tratado de Patentes (PCT).
Frente a las críticas por las demoras, un funcionario a cargo de la redacción de uno de los textos retrasados minimizó el impacto: “Es un Gobierno con tantos proyectos y reformas que a veces las cosas se demoran un poco”, admitió, concluyendo con optimismo que “ya se va a agilizar (el Congreso). No hay que preocuparse”.
El freno de la reforma electoral y el límite del Presupuesto
A pesar del optimismo de algunos sectores, la falta de definición temporal preocupa en el oficialismo. “Aún no se sabe el timing. Va a depender de qué pasa con la reforma política en el Senado para ver el tráfico”, aseguró una fuente al tanto de las negociaciones en el Congreso, quien advirtió además que “si no se destraba, capaz se ralentice el resto, pero todo cuesta”.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, transmitió a sus legisladores que las tres prioridades inmediatas son la reforma electoral, Zona Fría y la Ley de Inocencia Fiscal. El eje de la reforma política se centra en la eliminación de las PASO, una herramienta que la Casa Rosada busca suprimir para evitar que la oposición se agrupe bajo una primaria contra Javier Milei de cara a su proyecto de reelección.
Para destrabar la resistencia de los aliados a eliminar las PASO, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, intensificó las negociaciones con los gobernadores, mientras que Patricia Bullrich coordina el diálogo en el Senado. Bullrich propuso habilitar las listas colectoras como incentivo de negociación, aunque desde el bloque del PRO afirmaron que el tema no está en tratamiento activo y señalaron que “Zona fría por ahora es el apuro (del Gobierno)”.
El calendario político impone un límite estricto: el envío del Presupuesto nacional antes del 15 de septiembre. La Casa Rosada es consciente de que una vez ingresada la ley de leyes, la discusión por los fondos y la cercanía con el año electoral tensarán las alianzas parlamentarias, obligando al Ejecutivo a acelerar sus reformas antes de enfrentar un eventual bloqueo político.
