El universo del fútbol es testigo de una hazaña sin precedentes históricos.
Con el pitazo inicial del encuentro decisivo entre la Selección Argentina y España en el MetLife Stadium, Lionel Messi rompió los libros de estadísticas al transformarse en el segundo futbolista en toda la historia de las Copas del Mundo en disputar tres finales. Sin embargo, el astro rosarino logró marcar una diferencia abismal y completamente exclusiva que lo posiciona en absoluta soledad en la cima del deporte rey.
La impresionante marca que convierte a Leo en una leyenda única
La trayectoria del capitán argentino en los partidos definitorios comenzó en Brasil 2014, aquella dolorosa tarde donde el conjunto de Alejandro Sabella cayó 1-0 ante Alemania en el tiempo suplementario. Ocho años más tarde, el fútbol le daría su merecida revancha en la inolvidable definición de Qatar 2022, venciendo a Francia por penales tras un infartante 3-3 para alzar el trofeo más ansiado.
Este nuevo ingreso al campo de juego lo coloca en el mismo olimpo que el histórico lateral brasileño Cafú, quien ostentaba en soledad el récord de tres finales jugadas. La enorme diferencia que consagra al crack argentino como único en los registros de la FIFA radica en que Messi disputó las tres finales del mundo en condición de titular indiscutido, un logro jamás visto desde la creación del torneo en 1930.
El increíble paralelismo con Cafú y los mitos que quedaron atrás
El defensor de la Verdeamarela conquistó su primera final precisamente en Estados Unidos 1994 frente a Italia, cayó en Francia 1998 ante el local por 3-0 y tocó el cielo con las manos nuevamente en Corea-Japón 2002 al derrotar a Alemania por 2-0. La marca que el astro rosarino no podrá arrebatarle al brasileño es la estricta presencialidad consecutiva, ya que Cafú encadenó sus tres definiciones de forma sucesiva.
Existen otros gigantes que integran la selecta nómina de tres finales alcanzadas, pero ninguno con el puntaje perfecto de titularidad de Leo. Leyendas de la talla de Pelé (1958, 1962 y 1970), Ronaldo Nazário (1994, 1998 y 2002), Lothar Matthäus (1982, 1986 y 1990) y Pierre Littbarski (1982, 1986 y 1990) llegaron a dicha instancia, pero sufrieron bajas por lesión o vieron partidos desde el banco de suplentes. Por su parte, el francés Kylian Mbappé rozó la hazaña en esta edición, pero su sueño se desvaneció al caer en semifinales contra el combinado español.
