Frente a una mora financiera en niveles históricos que golpea el bolsillo de casi 6 millones de personas, el Gobierno nacional prepara una fuerte embestida para mejorar de forma drástica la cobrabilidad de los créditos.
Aunque los atrasos en las deudas de las familias mostraron un leve respiro en junio deteniendo un alza ininterrumpida de un año y medio, las cifras continúan siendo críticas. Para revertir esta situación, el Ejecutivo lanzará dos medidas clave diseñadas para bancos y plataformas fintech que prometen cambiar las reglas del juego en la cobranza de deudas.
Cobros por Transferencia: cómo operará el débito en cuentas y billeteras
A partir del lunes 31 de agosto entrará en plena vigencia la primera herramienta denominada «Cobros por Transferencia». Este mecanismo faculta a las entidades financieras a debitar de forma directa la cuota adeudada de un préstamo desde la cuenta bancaria o billetera virtual del cliente. Para que el proceso sea legal, el tomador del crédito deberá haber brindado su autorización expresa, la cual mantendrá el carácter de revocable en cualquier momento.
Con el objetivo de prevenir situaciones de asfixia económica o sobreendeudamiento, se fijó que las cuotas deberán ser fijas e iguales, sin poder exceder bajo ningún término el 30% de los ingresos de la persona. Si los fondos fueron depositados en una cuenta de un banco distinto al concedente, la entidad prestamista podrá debitar la suma impaga desde esa cuenta de destino. Las empresas deberán notificar al usuario con 24 horas de antelación y tendrán un límite estricto de un intento inicial y dos reintentos (a las 48 y 96 horas) para evitar maniobras abusivas.
Críticas de las entidades y el descuento directo por recibo de sueldo
Pese a su inminente inicio, la medida despertó marcadas resistencias en el sector financiero. Bancos y proveedores de crédito advierten serios «problemas de diseño», señalando que la limitación de debitar únicamente desde la cuenta donde se acreditó el crédito resulta poco práctica, ya que pocas firmas aceptarán girar capital a cuentas de competidores directos, sumado a la imposibilidad de aplicar intereses por retrasos.
La segunda gran reforma contemplada gira en torno a la ampliación del código de descuento sobre el recibo de sueldo, herramienta amparada en el artículo 36 de la reforma laboral para retener las cuotas salariales al momento del cobro. La puesta en marcha de esta última norma quedará supeditada al Banco Central de la República Argentina (BCRA), organismo que en su último Informe sobre Bancos reveló que la mora general cayó a 7,6% y la de tarjetas y préstamos personales se situó en 12,8%, mientras aguarda definir la reglamentación complementaria.
