En una jugada política clave para el territorio porteño, la secretaria General de la Presidencia y líder nacional de La Libertad Avanza, Karina Milei, encabezó una recorrida por las instalaciones de la tradicional fábrica de muebles Fontenla en el barrio de Villa Lugano.
Junto a la titular del espacio en la Capital Federal, Pilar Ramírez, la funcionaria mantuvo un encuentro estratégico con los directivos de la firma familiar para abordar la coyuntura de la producción, la generación de puestos de trabajo y los frenos burocráticos que atentan contra la inversión.
Fin a las trabas estatales: las claves de la Ley de Libertad Comercial
Durante la actividad con Roberto, Federico y Fernando Fontenla —cuya planta nacida en 1948 sostiene actualmente a cerca de 300 trabajadores directos entre carpinteros, ebanistas, diseñadores y arquitectos—, se presentaron los ejes de la Ley de Libertad Comercial. Esta iniciativa busca transformar radicalmente la habilitación de negocios en la Ciudad mediante el principio de silencio administrativo positivo: si el Gobierno porteño no resuelve un expediente en 30 días hábiles (más cinco tras una alerta), la autorización quedará aprobada de manera automática.
El proyecto contempla habilitaciones inmediatas mediante declaración jurada digital para actividades de bajo riesgo, dándole al Estado un plazo máximo de 180 días para concretar la primera inspección antes de que el permiso sea definitivo. Asimismo, la normativa introduce una ventanilla única digital, exige que las observaciones documentales se hagan de forma conjunta, prohíbe pedir papeles ya presentados y reconoce certificaciones de otras provincias. Además, ante faltas menores, los comerciantes dispondrán de 30 días para corregir irregularidades antes de sufrir cualquier clausura.
Un cambio de paradigma para incentivar la inversión y el trabajo
El esquema propuesto fija límites claros para proteger la seguridad pública, dejando fuera del trámite simplificado a farmacias, centros sanitarios, boliches bailables, eventos masivos y actividades de peligrosidad, las cuales mantendrán sus inspecciones previas de rigor. Ramírez remarcó que el objetivo central pasa por agilizar el crecimiento económico eliminando exigencias absurdas a quienes buscan abrir locales o contratar personal.
«Nuestra Ley de Libertad Comercial parte de una idea muy simple: confiar en el que trabaja y controlar lo importante. Nación está avanzando con las reformas de fondo y la Ciudad tiene que hacer su parte con menos impuestos, menos burocracia y más libertad para producir», enfatizó la dirigente para cerrar la jornada parlamentaria.
