El mercado de la tecnología y la conectividad en la Argentina vive una sacudida sin precedentes.
En respuesta a las estrictas exigencias regulatorias impuestas por el Gobierno Nacional de Javier Milei para autorizar la adquisición de Telefónica, la empresa Telecom formalizó la presentación de su plan de desinversión ante el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC). Para cumplir con los condicionamientos que buscan preservar la libre competencia y evitar un monopolio en perjuicio de los usuarios, la compañía postuló oficialmente a la firma Metrotel como potencial compradora del masivo paquete de activos del que deberá desprenderse.
Las duras condiciones del Gobierno y la llegada de un nuevo competidor
La propuesta de Telecom busca adecuarse a un severo marco de remediación estructural que la obliga a desprenderse de casi el 50 por ciento de su cartera de usuarios. Esto implica la cesión directa de seis millones de clientes del servicio móvil, acompañados por su infraestructura asociada. Dicha masa de usuarios estará distribuida de forma estratégica entre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la Región Norte y la Región Sur del país, sentando las bases para la consolidación de un nuevo gran operador en el mercado.
El proceso de evaluación ya se encuentra en marcha: la Autoridad Nacional de la Competencia mantendrá reuniones clave durante esta semana para analizar la capacidad operativa y financiera de Metrotel —empresa de capitales estadounidenses radicada en el país— para hacerse cargo del paquete. Todo el procedimiento estará auditado y supervisado minuciosamente por un agente de monitoreo independiente designado por el propio TDC.
Espectro radioeléctrico, internet fija y garantías de interconexión
Los condicionamientos del Ejecutivo no se limitan a la telefonía celular. El esquema exige a Telecom la devolución inmediata de 130 MHz de espectro radioeléctrico —restituyendo 60 MHz a nivel nacional más adiciones en zonas hiperconcentradas—, enviando el remanente al mercado secundario para ponerlo a disposición de otras empresas del sector. Además, en el mercado de internet fija, la compañía resultante estará obligada a transferir clientes e infraestructura en aquellas localidades donde la fusión pudiera reforzar una posición dominante.
Para garantizar la calidad del servicio y evitar interrupciones, Telecom deberá proveer al nuevo comprador acceso garantizado a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión durante un período de dos años mientras la firma adquirente despliega su red propia. La operación solo obtendrá luz verde definitiva en tanto se cumplan con rigor cada una de estas pautas y los remedios conductuales diseñados para el segmento corporativo y mayorista.
