El primer ministro israelí aseguró ante el Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa que acabar con el régimen de Teherán es un objetivo central e inminente, tras señalar que la cúpula iraní atraviesa su momento de mayor debilidad
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó este jueves que el derrocamiento del Gobierno de la República Islámica de Irán se ha transformado en una meta estratégica prioritaria para su país, asegurando que se trata de un objetivo que se encuentra «al alcance».
Las declaraciones del mandatario tuvieron lugar durante un encuentro con el Estado Mayor General de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Tel Aviv, celebrado en el marco de las festividades por el próximo Año Nuevo judío.
«Estoy convencido de nuestra capacidad para acabar con esta amenaza de una vez por todas. Esto significa derrocar a este régimen. Esta es la misión central que aún tenemos por delante, pero está cerca. No es imposible. Está al alcance», enfatizó Netanyahu.
El jefe del Ejecutivo israelí sostuvo además que los líderes teocráticos de Teherán se encuentran «más débiles que nunca» y «peleando por su vida», lanzando a su vez un directo mensaje de advertencia hacia los actores regionales adversarios: «No se metan con nosotros».
Escalada militar y presión económica multilateral
Las afirmaciones del primer ministro se producen en un contexto de altísima volatilidad geopolítica en Oriente Medio, tras las acciones bélicas coordinadas lanzadas a finales de febrero por Israel y Estados Unidos contra infraestructura clave en Teherán y otras urbes iraníes.
Dichos ataques desencadenaron respuestas ofensivas por parte de Irán mediante ráfagas de misiles balísticos y drones dirigidos a territorio israelí y posiciones estadounidenses en la región, sumado al endurecimiento del control marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
A la ofensiva militar se suma una intensificación del cerco financiero por parte de la administración estadounidense. En las últimas semanas, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, declaró un «Día D económico» contra el país persa, aplicando un nuevo paquete de sanciones orientadas a aislar los flujos comerciales y bancarios de Irán en los mercados internacionales.
